martes, 26 de noviembre de 2013

El otro mundo - Escrito CLXXXVI

Yacía en la oscuridad de un multitudinario lugar público, algo así como la plaza central de una capital. Los faroles amarillos brillaban de forma tenue en el cielo de lo que parecía un costado lejano, dejando ver frente si solo la bruma. Era la oscuridad de la noche profundizada, esa que a veces los poetas pretenden perpetuar y realzar hasta hacerla infinita y abisal, era esa misma oscuridad escrita la que sentía rodeando su cuerpo, entrando junto al aire por sus fosas nasales, rosando su pelo, quemando sus labios hasta albergar en toda la boca de ese cuerpo inmovilizado por la noche, que no era noche, mas lo era eternamente.
Figuras similares rondaban, algo menos perturbadas, algo más pálidas. Hablaban entre ellas, se aislaban en un rincón, todas tan humanas, todas tan perdidas.
Un paso. Solo un paso dio y el viento la golpeó de frente. Quienes caminaban cerca voltearon a mirarla; era un ser extraño, no por su rostro, no por sus ropas, no por su andar, era simplemente de otro mundo. Volvió a su estado inercial y quienes voltearon a verla dejaron dicho actuar. A penas sentía su cuerpo, miró sus manos para saber que aún estaba ahí, ella como persona, ella como cuerpo. Otro paso. Debía caminar, no sabía por qué, ni donde, pero tenía la certeza de que debía avanzar. Con cada paso unas cuantas cabezas más giraban a mirarla, parecía que estos retumbaran entre la niebla, hacía soplar más fuerte aún el viento con lo que lo árboles -esos mismos que no se lograban ver, pero sí oir- mecían ruidosamente sus hojas.
Extraños se acercaban. Perturbados, serenos, curiosos, ansiosos, malvados. De todos tipos la rodeaban, formaban un sendero - por ahí debo caminar- cerraban sus salidas, acortaban su espacio, se percataban de su extrañeza, con sus miradas la tomaban, juzgaban, interrogaban. Ella cada vez más agobiada, se quedaba sin salida, su espacio se reducía y no lograba entender que buscaban.
Los focos se apagaban uno a uno, con el comienzo del desespero aumentaba el paso, mirando atrás, al costado, eludiendo los pálidos vigilantes . Eran más personas de las que pensaba - ¿personas? - miraba y caminaba, miraba y corría, y cada luz en su pisar se apagaba. Una mano la toma, el látigo del impulso la retrocede y el contacto la electrifica. ¡Huye! y cae, de golpe en sí. Volvía al mundo al que pertenecía, aún.



domingo, 17 de noviembre de 2013

Escrito CLXXXV - (incompleto)

Cuídame de esta locura crónica que me envenena, de la abstinencia de emociones y sus crisis. Cuídame de mi y mis vicios. Arráncame de una vez las manías y llévame del mundo a otro lugar.
Alejame de la cotidianidad tormentosa que nos asesina poco a poco, del futuro y del pasado. Ayúdame a vivir aquí sin importar nada y siendo relevante todo.
Pierde mis miedos y despójame de ellos, no los vuelvas a buscar, que queden entre las ropas revueltas del sofá, esas que nunca voy a ordenar.
Quédate hasta que la eternidad se haya perdido y adiós signifique lo mismo que para siempre.

Reloj - Escrito CLXXXV

La tarde templada en el salón fatigaba el cuerpo y la mente de los presentes en todo el auditorio, las luces amarillas invitaban al bostezo. Tercera fila, en medio, de cara al pizarrón levantaba su cabeza somnolienta y desconcertada, sus cabellos alborotados respondieron al "qué te pasa" de una voz conocida y cercana. Sus ojos deambulaban por todo lo contenido dentro de esas cuatro paredes buscando orientación, tratando de reconocer el lugar, el momento. El reloj sobre el cúmulo de letras y números señalaban las 6:43.
Parpadeo insistente para distinguir los detalles de aquellos tres indicadores, en eso ya eran las tres con quince sobre su cama, en medio de la oscuridad acurrucada entre sus sábanas. Cómo no, todo sería un sueño confuso.
Eran las 11:26 y en el bar a punto de salir estaban sus amigos, se vio con una cerveza en la mano, aretes, ruido y luces que conocía de antes siendo esta su primera vez. Los vio: a sus amigos, a sus no tan amigos y luego de un "hola" sintió su cuerpo dormido y unas manos grandes y tibias sobre su espalda. A su lado estaba mirándola con ternura, mientras a penas entreabría los ojos, vivían el deleite de un silencio sobre las sábanas tibias y desordenadas, un beso en la frente, los dedos corriendo el cabello. Deja vu de un momento que repetiría todas sus mañanas con el mayor de los gustos. Consciencia. Reconocer el momento. Se volteo hacia su izquierda apartándose de aquellos brazos: pasado medio día decía el reloj de velador, ya era hora de marcharse. Se vistió, afrontó una emboscada y logró atravesar la puerta del cuarto.
Entraba en una habitación iluminada enfrentándose a un enorme ventanal en el muro de en frente, las cortinas se balanceaban a un costado de una cama deshecha - buenos días, cariño- un rostro desconocido y familiar entraba recién salido de la ducha - Llegas temprano. Hice desayuno- Un tierno beso le daba la bienvenida, esas manos extrañas pero tan conocidas tomaban su bolso y lo dejaban sobre un sillón. Su muñeca derecha marcaba las 7:19; y ella miraba sus manos, reconocía sus manos avejentadas y seguía por su cuerpo crecido, sus pechos abultados, sus caderas anchas, su abdomen entumecido, su ropa que no era propia aún.
Y de pronto entre parpadeos todo se empequeñeció, bajo sus pies la tierra empolvaba sus zapatitos, sus piernas cortas y almidonadas, su polera rosada. Miró hacia el frente y encontró el parque que tanto añoraba, los juegos en que jugaba, los niños que conocía. Esta vez no tendría dónde ver la hora, y aún así no serviría de nada.

martes, 12 de noviembre de 2013

Escrito CLXXXIV

Si pudiera explicarse faltarían las palabras para tanta confusión, para la sonrisa que nace desde los pies electrizando tu cuerpo y subiendo hasta la boca.
La conmoción resulta indescifrable y ni los propios tonos del mundo logran captar cada momento, ni los acordes de los instrumentos, ni la voz del autor.
Tiemblan los edificios en el instante en que los pies rozan el asfalto. Tiembla el viento cuando se encuentra con tu cuerpo. Tiembla el mundo entero, y tú sin miedo, y esa es la propia razón, no hay miedo.
Afronta las pisadas que das, una a una. No hay errores, no hay frenos. Es como empezar cada vez de cero. 
No importa el camino, lo que hay, lo que falta o lo que queda. No importa si hay problemas, no importa si no hay solución, tienes la oportunidad de abrir los ojos en cada parpadeo, de ver una luz en cada esquina. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Escrito CLXXXIII

En mi boca quebradiza resopla un murmullo,
el sonido de la niebla aflorando tras los labios
un secreto.

En tus ojos revolotean las estrellas
subyugadas a la impaciencia que te carcome,
y me envolvía.

Tus manos y mis manos perdidas en la noche,
entre lo dulce de la bruma y la oscuridad
un grito en tu mirar resuena.

Perdido, tú en tus lagares,
yo en mis abismos;
encontrados tras la fruta del árbol caer.

Velado tras las risas queda una historia
que nuestras plumas dejaron postergada
en la estación de frío invierno.

Tus tiempos y mis tiempos,
nuestra pausa, nuestro momento.
Un hoy, sin futuro y sin ayer.

Una soledad que no podría ser más implacablemente dulce.



lunes, 4 de noviembre de 2013

-

Debería ser considerablemente más sutil, pero en mis pocos años he aprendido que los eufemismos solo confunden las cosas y que la sutileza no es algo que vaya conmigo, quizá sea una de las cosas que peor se me dan.
Quería decirte, a ti, que sé que me lees, que donde quieras que estés o que yo esté tendrás mi cariño y apoyo, que la amistad que nos une es un lazo que pretendo conservar, pero que a pesar de ello es solo amistad. Te quiero como el niño que eres, ese que siempre busca y encuentra apoyo en mis hombros, el que habla poco pero su sola mirada dice mucho y su actuar habla siempre antes que él. Te quiero por tus gestos, por tu cariño, por lo que eres. Te quiero, si, pero no como tú quieres, y es todo lo que te puedo ofrecer. Te he escrito, sí, pero una ocasión no hace la totalidad, y pido disculpas si en tu atolondrado sentir cause confusión, nunca fue mi intención, pero mi amor no fraternal era de otro, y hoy se libera dejando un solo amor propio, y lo resguardo para alguien nuevo, alguien que lamentablemente nunca serás tú.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Escrito CLXXXII

- ¿Y qué pasó?
- Pasó lo que pasa siempre: la cerveza se acaba, el cigarro se consume, la lluvia cesa, la hierba se quema, el café se enfría...
Pasó que en su ausencia él estaba ausente y en su presencia era emocionalmente un fantasma. Pasó que en su vida no fuí si quiera un nombre, pasó que dejé de esperar... y de la peor de las maneras: sabiendo que no va a llegar.
Pasó que rompieron la visión que tenía de mi, me enseñaron a no castigarme, culparme, a que podrían quererme sin odiarme y valorarme incluso más de lo que yo lo hago.
Pasó que aprendí a vivir sin él, sin la idea que tenía de él, que de un tiempo a esta parte él mismo me enseñó a superarlo.
Pasó que las palabras contraciden las acciones, y que estas últimas hablan por si solas.
Pasó que cada quién siguió su mundo y está bien en él. Y si algún día quiere saber de mi, hablarme o lo que sea, sabe donde encontrarme, aunque siempre lo supo y nunca buscó. El no tener una razón para quedarse es la mejor razón para irse; yo me fui sabiendo que no me iba a detener, así fue. Y esta vez no volví a buscarlo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Tu Despedida .-

La ilogicidad de la letra solo alteraba su estructura, pero en sí parecía la expresión visible y obvia de quien hace exactamente lo contrario a lo que quiere. En ella estaba ese niño creativo e inocente sumergido en la resignación, aprendiendo lo que te hace crecer.
Mientras tanto la lectura solo provocaba confusión y un sin sentido. En su mente vagaba una sola idea : ¿por qué?. Quizá ella también cayó en la ingenuidad, o tal vez nadie más que él podría entender a simple vista sus porqués. ¿Tan desapercibido pasó, o era ella quién se negaba a creer en algo que era obvio? ¿lo era?. La sonrisa que se dibujó en su rostro en un comienzo fue arrebatada por el desconcierto, hasta que el adiós fue claro y a él se sumaron sus ojos humedecidos mientras la falsa coincidencia hacía sonar la misma dulce y melancólica guitarra que sonó esa noche de lluvia; y se seguía preguntando por qué.
Unos versos sonaban en su memoria. La negación quizá fue quién le impedía rememorar su procedencia, esa que tanto admiraba, mas pasada la impresión Una Carta De Amor fue evidente junto al respetado apellido del argentino.

Gracias a ti, mi ingenuo amigo, por tanto cariño. Sé que no estoy sola, que estás aquí, te diré cuando me quiera ir...

sábado, 19 de octubre de 2013

- penúltima clase-

Se me atravesó un melancólico recuerdo en la garganta a penas comenzó a sonar la guitarra. No podía la vida dejar pasar lo acontecido sin jugarme a penas una broma, un azar, un memo de que está al tanto de todo lo que hago y siento; fue como siempre su ruin forma de demostrar que no hay coincidencias y que siempre está presente.
Comenzaba, y yo cantaba. Cantaba en honor a ese recuerdo hecho nudo de esos días en que lo amaba, esos días que no volverán.


jueves, 17 de octubre de 2013

Escrito CLXXXI

Me dí cuenta cuando lo vi como un extraño. Era una persona más en medio de muchas personas más transitando por esa atestada acera. Cuando en su rostro vi lejanía. Y vi pasado. Me confirmó ese frío saludo forzado por el compromiso de que estaba ahí y que aparentemente nos conocíamos. Ese abrazo sin sentido alguno. Me dí cuenta cuando solo pensaba en lo caluroso que era ese gesto en esta época del año.
No quedaba nada de lo que había hace años. Y pensándolo bien, no es algo precisamente malo. Mirar el pasado a la cara y darte cuenta que ya diste un paso hacia el futuro. Un tardío paso, de días... meses... años, pero como Liners dice: el primer paso es el que cuesta- y cómo no, si el primer paso siempre es reconocer.
Yo reconocí, acepté, sufrí, viví y hoy camino, tú si lees esto ¿lo reconociste?.

lunes, 7 de octubre de 2013

Discurso Público

Discurso para el liceo, acotado a las normas de tiempo dadas.



Estimadas compañeras, hoy les vengo hablar como una más de ustedes, como un actor más en la sociedad, como la ciudadana que soy, tal como muchas de ustedes son o prontamente serán. Y con la esperanza de que algún día este discurso pueda llegar  no solo a los oídos, sino a las mentes de muchos más jóvenes.
Cada cuatro años puedo ver como mi país se llena de promesas, de propaganda de todo tipo desbordando las calles y los medios de comunicación, veo mi barrio, el de mis amigos, el de mi abuela siendo visitado por personajes que en su vida han transitado por dichos lugares salvo por estas instancias. Lo veo tal cual como lo vemos todas hoy, a un mes de las elecciones.
Y claro está, muchas con solo oír esta palabra volcarán su atención a algo mucho más “importante”: su faccimil psu, su posible vestido de graduación, algunas incluso en un simple espejo. Es justamente eso lo que hemos heredado: un creciente y generalizado desinterés.
Somos nosotras parte de la nueva generación de votantes, esa que posee una prácticamente nula instrucción cívica, en quienes abunda el desinterés y la desinformación por lo que llamamos política, refiriéndonos a lo que nos han querido inculcar como esta, olvidado que tal concepto no hace sola referencia a la persona de traje que aparece en noticieros y periódicos. Es esta la generación a la que se le ha enseñado que la política dejó de ser el asistir a un colegio con normas de convivencia, el cual tus padres eligen según sus posibilidades, que dejó de ser el consentir un transporte público lleno de falencias, dejó de ser las dificultades de ingresar a la educación superior, la deuda que conllevan quienes logran egresar de ella y cómo eres obligado a adherirte a una AFP cuando ejerzas tu trabajo. A nosotras se nos enseñó a separar política de sociedad, y lo que es peor: ser indiferentes a ambas.
Si bien, debemos asumir nuestro nivel de culpa, porque ya no somos niños pequeños aislados de la realidad en que vivimos, sino que tenemos poder crítico, debo también reconocer que no es por completo nuestra. ¿Cómo podríamos interesarnos en una política viciada? Donde vemos aparecer siempre los mismos rostros, con las mismas viejas ideas, llenándose la boca con la palabra democracia, ¿Cómo creer en una democracia de círculo cerrado? Dejamos de interesarnos en ella cuando dejamos de creer en ella, cuando se transforma en un cliché y el poder deja de recaer en la demos sino que está en manos de un grupo perteneciente a ella, lejano y minoritario.
Y de esto son responsables las generaciones que nos anteceden. Han sido ellos los que dieron su voto  ingenuo a falsos líderes, pero por sobre todo los que, a plena conciencia, han roto nuestra confianza en la democracia, al seguir votando por quienes han traicionado su discurso de servir a la población. Son nuestros padres, nuestro abuelos, los que nos entregan un país gobernado tanto ejecutiva como legislativamente por los mismos quienes han vendido la licitación de nuestras semillas en pro del ingreso de semillas transgénicas, quienes han aprobado proyectos que destuyen nuestros ecosistemas como Pascualama e Hidroaysen, han concesionado a privados -en su mayoría extranjeros -servicios como la luz y el agua, quienes han dejado en manos de unos pocos los recursos naturales de todos, quienes llamaron a interrumpir el estado de derecho hace unos años, y que no han efectuado cambio alguno al legado de una constitución ilegitima. Y me arriesgo a dar por hecho que este 17 de noviembre lo volverán a hacer
Esta situación me lleva a una serie de dudas internas ¿será acaso, que el hombre se volvió incapaz de aprender de sus errores? ¿Dejó de ser un ser lógico y racional?, ¿Abandonamos lo que tanto jactamos que nos separa de los otros animales o nos ganó la indiferencia, o lo que es más decepcionante: la resignación? Al preguntar por qué repetirán el patrón a quienes me han situado en este contexto, recibo como respuesta  “Si votara por otro, sería perder el voto”. No sé ustedes, pero a mi parecer es una respuesta fundada en el miedo, en el inherente miedo al cambio.
Bajo mi precario análisis, sin ser cientista, antropóloga, sociologa ni ninguna clase de experta, planteo la idea de que la mayoría de los chilenos continúa con un esquema de la política caducada, esa que necesita un gobernante prácticamente autoritario, una clase política alejada del común de la población, que los hace ver a sí mismos ignorantes frente a temas que le incumben en su totalidad y que ve inimaginable que uno de ellos (un amigo, un hijo, un vecino) se siente en los almidonados sofás en los que presidente, ministros, diputados y senadores (entre otros) se sientan.
Bajo el miedo es que han olvidado el verdadero sentido de la democracia, su finalidad en su origen directo, y que en su carácter representativo han olvidado lo que significa “representar”. Veo ciudadanos que disminuyen el valor de su voto,  siendo uno de los únicos medios, dentro de este manoseado sistema, de expresar con frutos una opinión, denigrando así esta última, desplazando la elección que realmente los representa por quienes creen que es un candidato seguro, o lo que se ha hecho más común aún “el menos peor”.
Es por esto que les hago un llamado a ustedes,  quienes están a tiempo de hacer crecer al árbol derecho, a abandonar los viejos signos de política, a cambiar lo que nos han hecho creer una democracia, a ser partícipes, no solo votando por quienes realmente les represente, sino que no haciendolo o anulando el voto si nadie cumple sus expectativas. Como también a involucrarse de forma activa, ya que entre nosotros estarán los representantes del mañana. Informemonos, analicemos, abramos las puertas a rostros nuevos.
Es cierto, quienes son parte del poder judicial, ejecutivo y legislativo están tan cegados de ambición y poder que creemos que todo quien busca un lugar en esas filas querrá lo mismo, pero debemos entender que para cambiar algo es necesario ser parte de ello. Depositemos nuestra confianza en quienes vienen de donde nosotros venimos, pero aprendamos de nuestro pasado y no caigamos en los mismos errores.

Tengo la esperanza depositada en esta y las futuras generaciones, en que limpiemos la política y la sociedad de quienes buscan su beneficio personal, sepamos distinguirlos y abordarlos en cuanto se nos presenten en el diario vivir. Tengo fe en que en un futuro exista la confianza necesaria para sostener un sistema sano, porque como dijo Gandhi "La democracia se romperá con las riendas tensas. Sólo podrá existir apoyada en la confianza."
Hago un llamado a crecer como personas, en todos los ámbitos, para ser mejores jóvenes, mejores profesionales, velar en todo aspecto por un bien común y ser así mejores líderes de un mejor futuro.

martes, 24 de septiembre de 2013

Recolectando mensajitos

Esta vez, a diferencia de todas las demás,a penas leí el papelito increíblemente arrugado en la tapa del corrector, rompí a llorar. Te preguntarás por qué, y seguramente preguntarás más de lo que pueda aguantar, como siempre, y para evitar contestarte en persona te lo escribiré.
A veces, un simple gesto te llena el alma y cambia todo tu día, te hace ver las cosas con un poco más de color. Otras veces, aunque casi siempre de manera simultanea, demuestra cuánto le importas a la otra persona, y te juro - sí, te juro, yo misma que nunca prometo - que nunca me había sentido tan valorada o valiosa, no sé, para alguien. Esa emotividad es en parte motivo de mi llanto, mi descontrolado llanto. La parte de tristeza que hay en esas lágrimas tiene justamente que ver con mi anterior declaración; no siempre quien más te atiende es quien tú quieres y eso te causa una profunda decepción.
Gracias por darle luz a mis días. Supongo que llegado un día esa decepción no existirá. Espero no te pierdas en los tantos caminos de la vida, y si así sucediera nos encontramos en París.





Para no olvidarlo:
"Para cada error, un recomienzo. Para cada descubierta, una sabiduría. Para cada fin, una nueva vida"  - trapearte.blospot.com- 
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domingo, 22 de septiembre de 2013

Escrito CLXXX

Despertaba un día de sus sueños, recostada en su cama sintió como el ave de su pecho la levantaba buscando salir volando de su piel. Sus ojos se abrieron en medio de fotos colgantes, una cantidad incalculable de imágenes la rodeaban al final de un hilo casi invisible. Vio casi toda su vida, desde sus primeros gestos hasta la última fotografía que había sacado. Cada experiencia tenía tras de sí un breve texto que su pecho las llevo a leer, saliendo de su cama en pijama veía cómo el reflejo de sus momentos más preciados la guiaban hacia una puerta que ella desconocía. 
Oculta en la blancura abrió la mítica puerta saliendo a una pradera de verdes pastos, el cielo azulado no tenía ni una nube a su haber. Salió de la habitación dando tímidos pasos sobre el césped y con cada uno de ellos la tierra se erguía bajo sus pies levantando montaña tras de sí. Sus pasos crearon a su alrededor cerros llenos de flora en los que se vio perdida, caminando entre los árboles veía formarse hacía futuro una senda pedregosa. El viento no dejó que se sintiera perdida, le rodeo la cintura, la giró hasta llegar al mismo punto en el que estaba luego tomó de su mano y bailó con ella dirigiendo su camino al andar. 
Su danza freno de golpe al cruzarse un río que mojó sus pies hasta llevarla a la entrada de una cabaña. 
La anticuada madera la recibía con un cartel de bienvenida en la puerta, misma puerta que el viento abrió invitándola a pasar. Era un solo cuarto, sin nada en él, nada a parte de globos multicolores que se aglutinaban en el breve espacio - REVIÉNTAME!- decía uno, el más grande de todos, y de un abrazo la pobre burbuja artificial perdió su forma y dejó caer papeles multicolores. Entre el confeti desplegado en el suelo un papel blanco resaltaba - No dejaré que pierdas la magia- decía. Bajo tanto papel se dejaba ver una manilla, una compuerta que como único camino tenía una oscura escalera. Paso a paso descendió, mientras a los pies de la escalera veía prenderse una luz con cada uno de ellos. Llegando al final vio un cuarto lleno de velas encendidas, y una sonrisa junto a un cuadro de una pradera, y escuchaba una frase que decía algo que aún no logro comprender. De su pecho el ave salió revoloteando, por fin en libertad, hasta deshacerse en cantos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Escrito CLXXIX

Quejidos. Múltiples quejidos tras los barrotes de los que me libraste. Las mujeres paseantes de blanco con escapularios en las manos abandonadas por una nueva y más remota prisión. La desolación.
En el mundo tras la espalda tus palabras amortiguaron la caía al otro lado de las montañas. Dada por loca, arrebatada de toda iluminación. Ojalá valorara cómo se debe el calor de tu compañía. La fidelidad de perro a una amistad perdida y rumoreada.
¿Cuánto dolor puede aguantar la artista chilena?. Su mirada pedida en la entrega de lo que le queda de alma. Y él, ahí, acompañándola en su perdición, entendiendo su frágil mundo lleno de desdén y controversia. Cuánto pudo haber sido. Cuánto pude ser.
Ser el Vicente de esta Teresa. Esa llama perdida entre las brazas de la amistad que la sustenta. El infinito consuelo, el infinito interés. La tolerancia fundada en tantos te quiero. Un gesto sin despedida, un gesto eterno.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

"Nadie te querrá como yo" - Análisis

"Nadie te querrá como yo" y de cierta forma tienen razón. Cada emoción y demostración de ella resulta única e innerente a cada persona, pero sobre el sentido real de la frase - más bien la intención - nos logramos convencer de ello. Al menos quienes tienen -tenemos- un autoestima, digamos, promedio, cuando nos sentimos queridos creemos fielmente en dicha frase: nadie, pero absolutamente nadie, podrá querernos tanto o mejor - según el ideal de cada quien, supongo que como en todo no existe una forma correcta- que quien nos lo dice o nos lo hace sentir en dicho momento.
La propia inseguridad o falta de amor propio nos lleva a encerrarnos en una realidad virtual llegando incluso a prohibirnos vivir nuevas etapas, conocer otras personas, probar y hasta salir de ciertos vicios del mundo moderno o circulos viciosos. Nadie podrá quererte como yo, pero quizá encuentres quien te quiera más o de un modo en que te sientas más cómod@.
Podríamos encontrar que ni siquiera era el quién, el cuánto o el cómo, sino el qué lo que te amarra a alguien. El solo hecho de recibir cariño y atención frente a la idea de prescindir de él podría aterrar a alguien emocionalmente inestable, convirtiendo la soltería en una automática, destructiva, eterna e irremediable soledad, porque aunque ni yo misma lo crea hay quienes no soportan unos meses sin cariño aunque sepan que el camino lógico de cualquier especie es encontrar algún compañero aunque resulte temporal.
La sensibilidad del hombre es un misterio. A veces desearía, por muchos aspectos, haber nacido perro.

sábado, 24 de agosto de 2013

Sin nada más que hacer

A veces pienso que paso por la vida de los otros para ayudarlos a crecer. Es extraño; cada cariño del pasado me recuerda que algo aprendió después de mi, o más bien mientras.
Se reconcilian con quienes son, con el lugar del que vienen, y se ven preparados para afrontar el día de mañana un poco más grandes, un poco más sabios.
Y yo... Yo soy un poco más diferente.
¿ Y si alguien más necesita mi ayuda? ¿ y si esa es mi misión, y con él ya la cumplí?
Pareciera una estela de consilio.
Un pasar para la calma.
Una alegría, una pena, una rabia, un dolor, una lección.
"No tengo nada más que hacer aquí" ya aprendiste lo que debías, ahora sobro.

jueves, 25 de julio de 2013

Escrito CLXXVIII

Perdoname el llorar en el calor de tu abrazo, es que nunca me sentí tan segura, ni siquiera entre paredes. Tu cuerpo fue mi mejor guarida, y de momento mi único escondite.
Un espíritu curioso urgetió en el fondo de mi sonrisa hasta encontrar el llanto, ese que tanto buscaba una fuga. ¿Por qué te ofreces a sostenerme? ¿por qué buscas encontrarme?. Se te hace tarde y hay una cuenta regresiva imparable que nos recuerda que no existe futuro.
Recordaré tu mirada en los sollozos que imploren tus brazos. La persistencia en el daño; el riesgo, el impulso, el te quiero creciente e innegable. La busqueda de mi y tu confiada exposición.
Y te declaro día a día que te quiero, "yo siento que te quiero, no de ese querer que va antes  del amar, no, ese no, te quiero como un viaje a Paris".

lunes, 8 de julio de 2013

Escrito CLXXVII (un vistazo al mañana)

Quizá toda nueva propuesta sea amenazante mientras el poder militar lo concentren unos cuantos riquillos, esa elitte de la que tanto hablamos unos pocos y todo el mundo se queja, la aristocracia criolla. Mientras el padre de familia, la mamá jefa de hogar y el joven que quiere cambiar el mundo no se empodere, sin miedo alguno. Mientras ellos tengan sus tanques y fusiles y nosotros tengamos que elegir entre huir o luchar.
Ellos se sientan sobre nuestras bases, ¿cuándo les moveremos el piso?.
Si las cifras nos respaldan ¿cuántos indignados tendremos que ponernos en el campo de batalla?.
Un líquido frío corre por mi espalda mientras digo presente. Y me encomiendo, asumo y decido. De la que viene no me salvo, ni huyo.

sábado, 29 de junio de 2013

Escrito CLXXVI

No soportaba la idea, le era repulsivo, hastiante, se desgarraba en ira y decepción con solo imaginarlo. La sabía feliz. La veía a diario llegar de la mano de otro, ese otro que pudo ser él si no fuera por la duda y el tiempo, ese tiempo que dejó pasar como si las agujas del reloj en realidad no giraran.
Entre unos brazos que pudieron ser los suyos y que al verlos lo hacían llenarse de supuestos que, claramente, lo tenían a él, a su arrepentida figura como protagonista.
Es que quién podría resistir esa escena. La oportunidad perdida. Y ahora, como castigo, día a día la veía, llegando con él, despidiéndose de él. Lo más terrible era su traidora imaginación, la que consideraba su peor enemiga. En sus noches solitarias la imaginaba abrigada entre sus cariños, como otro la besaba con ternura, corría su pelo de sus ojos con los dedos, rosaba su cuerpo, la estrechaba, la amaba, como otro...
uno que por temor, no fue él.

Uno de hace tiempo IV

Cortos

Sentía esa necesidad perturbante de hablarle, de intercambiar alguna idea, de que estuviera presente. La buscó con desespero y alevosía, cual drogadicto buscando su vicio, y ahora saciado teme. Teme el necesitarla de vez en cuando en sus días.



Que las paginas liberen al infante. El sueño pueril de los imposibles inexistentes. Cada filo será tu cielo. La sangre de tus ganas será la tinta creadora. El big ban de las emociones estallará en lo tangible, sembrará caos en lo correcto y serás nuevo. Extraño en lo mundano, uno más en lo divino, sobre tu propio suelo.


Tienes la capacidad de alegrarme el día. De llenar de nubes el cielo azulado, pues no hay nada más bello que un cielo nublado. Tienes la capacidad de hacerme hablar tonterías, no de las cotidianas sino de las que llenan el alma, las que salen del corazón.




Uno de hace tiempo III (Escrito CLXXII)

El último testimonio de un joven viejo
Mi cuerpo está cansado, siento que comencé a vivir muy pronto; que me encuentro jubilado del afecto. Los golpes ya no son golpes y no hay herida alguna que no esté cerrada.
Siento el peso de los años que no he vivido, de los amores incompletos que han quedado en el camino. Y a pesar de todo pareciera que recién empiezo, que el futuro podría sonreírme mirándome a los ojos. Pero la figura que hallo en el espejo carente de colágeno, con las noches en vela clavadas en sus ojos, me dice que queda poco, mucho por pasar mas tan poco antes de morir.
Espero llegue el momento de mi muerte serena y renazca tan joven e inocente, con la ingenuidad del adolescente que en algún momento el pasado me arrebató.

Uno de hace tiempo II (Escrito CLXXI)

En noches de letargo pienso que aún quedan esbozos de resentimiento, que, en cualquier caso, me harían perder toda culpa, si es que llega en algún momento la culpa a pasearse si quiera como una efusiva idea por mis entrañas. Sería una deuda paga de un trato jamás hecho, cobraría mi parte hasta quedar saldados, cada quien con los mismos pesos, errores y pasado.

mini - Escrito CLXX

Sus dedos se entretejían en una maraña de excusas, tas la manta nadie veía que su cariño los hacía entrar en contacto. Resultaba curioso que dos extraños se conocieran tanto y se sintieran tanto. Mientras el mundo fuera de esa cobija de nada valía, sus expresiones dentro de lo que conversaban no sobresalían de unas cuantas exclamaciones, su atención estaba ahí, en ese juego, en esos dedos que bailaban entre tocándose y no, como si nada.

A continuación: Unos de hace tiempo

Uno de hace tiempo I


No lo digas.
Oculta tras las cortinas todo aquello que quieras decirme.
No dejes que la niebla se disipe.
Que las palabras sean la senda que conduce al otro,
no olvides tanto engaño, tanta omisión.
Quedemos así, en el atractivo de no saber,
de no confesar nada, de no atreverse a todo.

Nada te puedo ofrecer.
No me obligues a dejar este vicio
que escurre en la sangre y me llena de sed.
El agua salada de los versos bien dichos
que te calman y te aquejan pidiéndote más.
Es una dulce maldición tus suaves letras, tu juvenil encanto,
tu ego infantil y avezado interés por lo absurdo.

Por favor, no me lo digas, no mates este sin sentido que nos llena de vida.
Deja que se nos haga obvio hasta más no poder
mientras en el trayecto perdonas mi pasión,
la que te lleva a la duda, a la nostalgia,
a creerme tu loca desaforada, tu estrella, tu árbol preciado.
Perdona mi precariedad ante tu disposición,
perdona la no correspondencia de lo concretamente abstracto.

Perdona lo que soy y lo que deseas,
ese desastre que te llama y te alimenta la soledad,
creyendola tuya para sumarla y hacerla nula.
Soy tal cual me desconoces, tal cual me imaginas y me sientes,
soy tan propia a tus sentidos y a tu mente
como al hecho de que no te pertenezco,
tanto, como soy tuya en palabras.



Morir de pena - definición

Morir de pena no es como cualquier tristeza que se pueda sufrir en la vida. A continuación daremos sus características específicas para distinguir si su pena merece tal calificación.
Al morir de pena se siente una tristeza desgarradora. No basta con las lágrimas de un día o dos. Si estás muriendo de pena, en primera instancia sientes un frío desgarrador es, en analogía, a la imaginaria sensación de que un gatos enrabiado rasgara tu pecho por dentro, llevándose consigo corazón, pulmones, musculo y piel. En segunda instancia, aunque casi en todas las ocasiones se ve acompañada del primer suceso, vemos lágrimas caer por montón, como si fueran expulsadas de tus ojos con baldes, sí, baldes. Se ha visto en la mayoría de los casos que durante ente incesante lloriqueo el agónico difunto ni siquiera está consciente de éste. La tercera y última etapa consiste en un proceso de aceptación en donde el muerto, como tal, tiene un rostro inerte, que refleja inmutabilidad, sin emoción alguna, grandes ojeras, palidez y mirada somnolienta; suele llorar a mares de cuando en vez sin motivo aparente, mas gracias a los estudios hemos encontrado que su gatillante son ideas y/o sentimientos recordados o asociados a un recuerdo.
Si usted ha pasado por estas tres etapas podemos decir que, con nuestro más sentido pésame, ha muerto de pena.

Escrito CLXVII

Su alma estaba perdida. Y no podía encontrarse. Y no podían encontrarla. Estaba sellada entre paredes de aire encerrados en montículos enormes de tierra, roca y vegetales, adornadas nauseabundamente con montañas de ladrillos, figuras de cemento.
Estaba perdida en lo que era y lo que no era. Y no se encontraba.
Sus ideas revoloteaban por el jardín como mariposas blancas, se perdían entre el espacio infinito de un jardín de ciudad. Sus acciones atolondradas ya no tenían dirección, ni pies ni cabeza. Se hallaba perdida en sí misma, en sus seres, en sus quehaceres, entre los deseos y los miedos que ni ella misma distinguía.
Una mañana se perdió definitivamente. Unos ancianos dijeron haberla visto caminando entre los cerros. Una pareja de tórtolos creen que fue ella la que vieron oculta entre los árboles de un bosque. Y un niño, aunque sin la confianza de los mayores, dijo saber qué pasó con ella: según testifica, abrió sus brazos al sol un día en que, sin nube alguna, lloviznaba, miro al cielo y sonrió, con esa misma sonrisa lo miró y le hizo la seña de guardar el secreto, mojada entre los árboles, el viento la sopló y poco a poco la tierra la fue absorbiendo, hasta que ella y la tierra misma se hicieran una.

viernes, 3 de mayo de 2013

~

Hoy tengo nombre de árbol. Hoy soy morado rojizo, soy "pasión, lírica acompañada de lo intelectual". Hoy soy un Cerezo.

Paciencia

Es difícil de describir cómo del momento en que cruzamos miradas por primera vez sentí esa extraña conexión que hoy se acrecienta con cada palabra, cada idea que fluye entre nosotros. Quisiera entender qué es lo que provoca esta mística complicidad que parece proveniente de vidas pasadas, de alguna especie de dimensión paralela. Qué serás, qué tendrás, qué tendremos. 


Me llamas, me buscas, me tientas. 
Tu inocencia me idealiza;
tu impulsividad me seduce. 
Me llamas, me buscas, me escribes.
Sobre todo, me escribes, 
y por ti me siento inmortal. 
Me llamas, me buscas, me retas.
Crees conocerme, iluso;
sin embargo me adivinas.
Me llamas, me buscas, me esperas.
Y, como tú, creo que te extraño.
Y temo necesitar esa surrealidad
que ahora solo encuentro en ti.
Me llamas, me buscas, me  tientas.
Y sin saber por qué sigo tu juego.
Me llamas, me buscas, me escribes.
Y sin que sepas también te escribo.
Me llamas, me buscas, me esperas.
Y mis ansias también crecen
 mientras tu paciencia se agota
Me llamas, me buscas, me extrañas.
Te llamo, te busco, te extraño.

lunes, 22 de abril de 2013

Desmotivación

Estoy en sequía, compañera. No hay quién me saque esta desazón y me lleve a las trincheras. Me aparté de mi sendero pedregoso cuando el astro Sol pretendía envolverlo todo. Me sumí en la más secreta oscuridad creativa como cuando pretendía un séquito de hormigas. ¿Y mi tinta, estimada? ¿Sabes dónde la dejé? en qué oscuro cajón se halla esperado a su diestra amiga.
Aquí estoy viejo árbol, vivirás para mi como para nadie, cuando vuelva a ser yo, cuando vuelva a mi; cuando el tiempo no seque los recovecos de mi alma, ni sienta vacío cada suspiro y tenga valor, nuevamente, alguna de mis letras.

viernes, 22 de marzo de 2013

~

En mi corta vida he tenido muchos nombres. Oasis, Alejandra, Colibrí, Miloca, Nastenka... he sido muchas yo, me han dado muchos sentidos. Hoy, ¿quién soy?

martes, 19 de marzo de 2013

Mambo, que rico el mambo ~

Ya era tarde. Caminábamos hacia el paradero después de bastante esperar al resto del grupo. Bordeábamos un parque hermoso, o al menos así se veía de noche y tras las rejas que lo resguardaban
- Es San Borga - señalaste
Estaba cerrado, lástima. Y yo, en mi extraña costumbre y fascinación de hacerlo, pensaba en cómo saltarla.
- Igual podríamos saltarla- digo, con la vista en los barrotes
Era baja, y si te acomodabas lo necesario era sencilla de pasar. Llegamos a la entrada, el cerrojo ayudaría como apoyo.
- Deben de haber guardias - dije y me miraste con inseguridad, arrepentido por dicho obstáculo, pero no, algo me llamaba a entrar y te miré con decisión.
Me observabas fascinado, como diciendo "que loca esta niña". Dejé la mochila en el piso y me dispuse a saltar la reja, ya dentro del parque me secundaste en la acción.
Eramos libres, con todo un parque para nosotros y nadie más.
- ¡Agua! - grité, señalando los aparatos de riego encendidos y corrí hacia ellos arrastrándote conmigo.
Mojados y extasiados. La música, los amigos, el ambiente. Una vez más olvidaba la hora.
Corríamos por el parque, eramos dos niños, dos pequeños e inocentes niños sin responsabilidades, incluso luego de que nos descubrieran y nos echaran.
Sea lo que haya pasado, a parte de la felicidad que desprendías y la increíblemente grata sensación de que dicha felicidad tuviera mi nombre, lo mejor del día es que volví a disfrutar mi locura.
Volvió la niña impulsiva, loca, que ama vivir. Aunque sea por un momento volví a ser la más feliz de mis yo.


lunes, 18 de marzo de 2013

Opciones

Todo puede pasar. Existe un mundo de posibilidades.
Esa frase la tengo prácticamente patentada y ahora la siento tan presente.
Posibilidades... Orden de prioridades, orden de posibilidades... "lo más probable"
Lo más conveniente...
Quedarme, a pesar de todo, quedarme.
Irme, aislada unos cuántos años. Dejar atrás el pasado, una vida construida acá; amigos perdidos, lazos rotos... No consigues mantenerlos con 10 minutos. Volver es perder el doble de tiempo...
Irme, olvidarme. No volver.

Las cosas cambian a cada segundo. Y uno...
y a uno le toca decidir.
Que me sorprenda el presente y el futuro hasta que tenga que dictar el fallo de mi vida.

sábado, 16 de marzo de 2013

Conversación sin editar

Él: pues a ti te lo cuento
los demas no lo aprecian kizas pork no se les cuenta asi
la cosa k es el experimento era cambiar ciertas conductas mias
y ver k ocurria en determinada gente
en simple palabras vivir mas sinceramente el momento
la cosa es k deje libre parte de mi locura
y deje k alguien la conociera
la cosa fue grata al ver
k siento una persona normal
sin personalidades multiples como nuestro caso
se desenrollaba bien con cada una de ellas
k de a poco deje salir
deje*

Yo: .....
extraño cuando eso me parecía tan nuevo

Él: a k te refieres??

Yo: sentí eso hace mucho tiempo hay alguien normal que logró convivir con todas mis yo, e incluso hacerlas coincidir.

Él: ohh
ahora ntiendo mejor lo k dijiste...xd
y k ocurrio?
(tengo cara de niño k le cuentan un cuento *-*)

Yo: jajajja
la vida ocurrio
la vida y el tiempo
la ausencia
no sé.. creo que muchas cosas

Él: y...la princesa...volvio a mirar su antiguo reino?

Yo: la "princesa" aprendió mucho
y hoy cree que es alguien mejor

Él: (ahora soy un niño de kinder levantando la mano)
yo tambien creo k es alguien mejor
pero no solo alguien
sino una ayline mejor
(sonrisa de niño)

Yo: sí
es una Ayline mejor
es una Ale mejor

Y en ese momento cayeron un par de lágrimas....

martes, 5 de marzo de 2013

Si todo sale como espero...

Si pudiera escribirte mi silencio lo haría, para que te acompañe en esos silencios en que no esté. Te dejo mis letras como tu más fiel compañía, es lo único realmente mío que te puedo dejar, a parte de un poco de esas enormes ganas que me llevo de quedarme o de llevarte conmigo. No dejaré que me sientas ausente, por muy lejos que esté.

jueves, 28 de febrero de 2013

-_-

Si hay algo más terrible que sentirse destruida, es sentirse destruida y que no estés. Peor aún cuando son las cinco y ya es muy tarde para un mensaje, para hablarte. Si hay algo más terrible aún es que algún día no estarás y me tocará levantar mis pedacitos sola, lo que sin ti sería quedarme echa trisas en el suelo hasta irme contigo. Lo increíblemente terrible es que te quiero y te necesito, que sin ti nada sería lo mismo.
Lo no tan terrible es que te leo, y si no estás te leo y vuelves a estar, ahí, acompañándome, en cada letra.
Lo más sorprendente es que me vuelvo terriblemente cursi, pero contigo eso tiene valor, y todo deja de ser tan terrible.

domingo, 24 de febrero de 2013

Escrito CLXIV (supongo)

Sí, hay un hombre ahí, aquí. Esta de pie junto a la puerta, vigilándome de vez en cuando, siempre de noche. Ahí está, casi en el umbral. Su silueta alta, de contextura media, sí, es un hombre. No logro distinguir su rostro, solo veo su oscuro cuerpo moverse. La primera noche que lo vi estaba inmovil en mi cama, con el rostro hacia él, perturbada, asustada por no poder mover músculo alguno de mi cuerpo; y él me miró, con cuidado se acercó y hurgueteó entre mis cosas, en el sofá, en el escritorio, entre las maderas que sostienen mi cama, sentía sus manos empujando el colchón en su búsqueda. Hoy me sorprendió su visita, sigue ahí, misterioso (¿qué querrá?), sin miedo lo tengo a menos de un metro, justo después de que se quemará la luz. No molesta, no asusta. Es un ser oscuro pero pasivo. Inclina su cabeza, cruza los brazos. No vislumbro sus facciones pero sé cada uno de sus gestos. Esa noche estaba ansioso, casi desesperado; hoy es paciente, parece solo vigilar, observar... esperar. (¿querrá que me vaya a acostar para seguir buscando?).Viene hacia mi, se inclina y acerca su rostro al mio, como intentando reconocerme, y luego vuelve a su lugar, vuelve a cruzar los brazos, vuelve a esperar...
Este podría ser un magnífico cuento de suspenso, o quizá inspirar pavor, impotencia... pero no. Esto es algo normal.

viernes, 22 de febrero de 2013

Caminos

Una noche de verano, entre tanta lágrima y olvido, se escabulló entre las sábanas con su ropa interior y su ancha polera, apenas alumbró unas cajitas donde tenía aquel cigarro que había encontrado - "algún día lo necesitaré"- se dijo antes de guardarlo. Tomó una caja de fósforos desde su cómoda y con sigilo caminó por sobre el piso de madera, bajó las escaleras, tomó las llaves y abrió la puerta y allí se sentó. No fumaba, al menos no habitualmente, pero prendió ese cigarrillo con gusto a olvido. Escuchaba las sirenas a lo lejos, veía las pocas estrellas que le daba la noche urbana y recordaba, por sobre todo, recordaba. Tenía en frente ese viejo árbol, bajo el cual tantas veces lo vio esperando de espaldas o con la mirada baja, hasta que la veía y sonreía como si apenas la notara; a un par de metros tenía la luz, esa amarillenta luz que los vio abrazados hace tiempo, cerca de la misma hora, cuando creía que estaba y que estaría a pesar de todo; tenía en sus narices esa calle, ese asfalto por el cual lo vio llegar e irse, donde caminaron juntos, donde se gritaron caricias. Esa noche no tenía nada. Nada más que recuerdos, y la ilusión de todo escritor soñador de que por coincidencia se juntara el pasado y el presente y volviera a verlo llegar a mitad de la noche con un abrazo entre manos y un beso en los labios. Esa noche de recuerdos se decidió a olvidar, porque ya más nada le quedaba...


Llevaba poco más de un mes de su regreso definitivo. Volvió al que fue siempre su hogar mientras se armaba de valor para construir el suyo propio. Para no despertar ya a los cincuentones cerró la puerta, prendió la luz y buscó entre sus cosas a medio ordenar (aún, pues pensaba que su estadía con los viejos sería fugaz y transitoria) uno de los cuantos puros que trajo. Era una noche de verano pero el calor santiaguino es de una característica sequedad y ni las más altas temperaturas se aproximarían a la sensación térmica de donde venía; por ello se puso pantalón largo, zapatillas y un chaleco delgado sobre la ancha polera que acostumbraba por años a llevar. Abrió la puerta, apagó la luz y bajó en silencio las escaleras; tomó las llaves y salió a caminar. No fumaba mucho, pero estando en la tierra del tabaco no se podía resistir a un habano de vez en cuando, sobretodo los días de añoranza, tanto allá como acá, como esa noche. Caminó por las calles que la vieron crecer y recordó momentos que atesora en su corazón hasta el día de hoy; los abuelos que ya no están, los amigos que quedaron en el camino y los que perduraron en el tiempo y en su corazón, las casa pequeñas que hoy son grandes, los cachorros que hoy son perros viejos, todo le era tan ajeno y familiar. El árbol ya no esta, la luz ahora es blanca, la calle sigue igual; ella se fue y volvió sola, de él no sabe hace varios años atrás.

 Esa noche su amiga estaba de turno mientras ella tenía insomnio. Sacó un libro pendiente hace años, nunca podía leer más de un capítulo por vez. Se levantó de la cama y salió por el pasillo hacia el espacio de un ambiente. Entre las cortinas mal cerradas del living se asomaba resplandeciente la luz de la luna y ella se quedó fija, mirándola, a metros del ventanal. Volvió a su habitación, sacó un short e hizo lo que solo ella podría llamar vestirse, pues nunca le  gustó la ropa ni los zapatos, desde pequeña no le importó el pudor, no tuvo pudor más que en algunos momentos de baja autoestima. Bajó por el ascensor, pues a oscuras diez pisos en escaleras no son muy recomendables y aun conservaba algo de cordura (más bien precaución), cruzó la tan transitada calle, que a esas horas en día hábil es más bien un largo y algo estrecho cementerio, cruzó el caminito de piedrecillas hasta llegar al pasto y allí se recostó a ver los astros, los pocos astros que se pueden ver en pleno centro de la ciudad con esa única luna tan inmensa y tan brillante, compañera en noches como esa llenas de soledad. No tenía vicios, se tomaba un trago de vez en cuando en algún encuentro con amigos y fumaba en las mismas ocasiones pero con una frecuencia considerablemente menor. Su familia la aman desde donde creció, orgullosos de ella, conserva a la mayoría de los amigos de hace una década e hizo grandes amistades en la facultad, vive lejos de los recuerdos ya borrosos, casi inexistentes, de lo que considera hasta hoy su único gran amor. Ella sale esporadicamente con algún colega o amigo de sus amigos que le interese y coincida en tiempo y paciencia. Él tiene esposa hace unos seis años, un hijo y una niña en camino.

 Un proyecto a punto de que le aprobaran le tenía la mente en otra parte, pero no era eso, sino las nauseas, lo que no la dejaban dormir, para cualquiera no sería problema pasar una noche en vela, pero ella necesitaba toda su atención esa mañana, como en cada turno. Prendió la luz de velador y abrió el cajón en busca de unas gotas naturales pero nada encontró. Se levantó entonces, con su polera ancha, ese tan añejo y destartalado "pijama" que tanto le gustaba; caminó descalza por el pasillo hasta llegar a la cocina, pensaba en un té en su trayecto pero al llegar frente al refrigerador se le antojó ese jugo de naranja natural que habían hecho en el almuerzo, sirvió un vaso sin necesidad de prender la luz pues la luna se encargó de iluminar todo el living y la cocina, caminó hacia el ventanal con el vaso en la mano y los ojos entreabiertos por el sueño, abrió las enormes ventanas y sintió ese viento de verano, ese viento frío que corre en las noches de verano y que hacían bailar tan dulcemente las cortinas. Se asomó por el balcón y se apoyó en él, viendo la magestuosidas de la luna mientras bajo ella veía ese gran parque donde se sentaban algunas tarde a leer. Bebía sorbo a sorbo cuando siente unos brazos que la rodean desde la espalda, un rostro que reposa en su cuello, las manos que corren a un costado su cabello, un dormido beso en la mejilla y una pregunta - "¿qué le pasó que esta despierta?"- "no sé, los nervios, las nauseas"- se giró sobre sí y manteniendo el vaso en su mano para no dejarlo caer rodeo su cuello con sus brazos y lo besó con ternura luego que el pobre, medio dormido, le dijera que esa tarde la iría a buscar al hospital para acompañarla a que se hiciera una prueba. Ella tiene una fundación a medio andar, unos padres felices y locos, su hermano un distraído geniecillo y los amigos de la juventud. Su amor de niñez, por lo que ella sabe, está feliz, vive el día a día, con su trabajo, su hogar y su amada. Viven juntos hace cuatro años, se perdieron de jóvenes pero se recuperaron al rato y como siempre pensaron, aprovechan su depa para reunirse el mismo grupito de antaño.


 Venían llegando de madrugada agotados por las más de seis horas de vuelo. La mañana era de un cálido sol y la típica brisa fría de verano esa que eriza los vellos de la piel. A ella la recibían sus parientes, felices de tenerlos a ambos de vuelta en su tierra por más de un mes. Desempacaron y se acostaron en la que sería su cama por los siguientes cuatro meses, tiempo que demoraron en hacer los trámites correspondientes y en encontrar el que sería su futuro hogar; se quedaron dormidos de cansancio mas ella despertó al rato. Caminó a la cocina por un café. Todo le era tan familiar, nada había cambiado en los meses que transcurrieron de su última visita, y recordando cómo dejó su casa y su familia en un comienzo, tampoco estaban muy diferentes. Caminó con el café en las manos y dándole pequeños y suaves soplidos hasta pararse en el umbral de la puerta de entrada, veía el amanecer donde evocó los recuerdos de su juventud: sus alegrías, sus penas, sus encuentros y sus desamores, todo lo que había pasado en esa ciudad y en particular en esa calle, donde el viejo árbol que era cada vez más grande, la iluminaba la luz ahora blanca del poste de la esquina, y el asfalto seguía igual de picado, casi nada había cambiado pero todo era muy distinto. Al rato sintió unas manos acariciar sus brazos y un beso en uno de ellos, era él, el que dentro de un año sería su marido.
Se conocieron en el internado, un día antes de un examen, en la biblioteca de la universidad, él se le acercó a preguntarle por una materia, ella siempre creyó que era una excusa pero él no lo reconoció hasta el día del "matrimonio"; ambos chilenos, ambos santiaguinos, de nostálgicos amigos pasaron a complementarios amantes, y su amor creció entre heridos, trabajos solidarios, enfermedades y revolución; decidieron vivir juntos a su regreso a tierra natal, luego de tres años juntos en el lejano país.
De su primer amor, el que una vez lloró en el mismo lugar en que estaba de pie esa mañana, poco sabía. Se habían encontrado el primer año que volvió de vacaciones, como dos viejos conocidos; poco más tarde en una reunión con amigos se volvieron a encontrar, lo último que supo gracias a esa reunión es que vivía dichoso junto a la que después de varias pseudo relaciones fallidas había reconocido como la mujer de su vida, con la que comenzó un noviazgo a los pocos meses de que ella se fuera. Se volverían a ver luego en la inauguración de su nueva casa, donde ella reunió a sus viejos amigos y su familia con los de su pareja. Ambos recuperaron su amistad luego de superado el término, rehicieron sus vidas y hoy son felices cada quien por su cuenta, recordando con cariño los errores que cometieron de niños.



FF- Walk

Les Misérables. Santiago centro le parecía más peligroso que de costumbre, no era como otras noches de disfrute a pleno cielo nocturno, iba rápido, decidida, a qué no se sabe. Caminaba a paso firme en dirección norte por Estado, entre las pocas personas de rostros cansados a su alrededor, los locales a medio cerrar, basura del día - y no, esta vez no hablaba de las personas, sino de los típico residuos- aún así la imagen tenía  su hermosura, el camino hacia un punto de fuga, rodeado de unos cuantos árboles cuyas ramas dejaban ver esa difusa luz amarilla de los viejos focos coloniales. La lista de reproducción parecía jugarle una broma durante el viaje de ida, aún así la tomo de nuevo, se puso los audífonos y dio inicio al aleatorio; soltó su cabello y lo esparció frotando las manos en su nuca, hace unos días había decidido usar el pelo suelto cada vez que quisiera. Continúo: caminaba firme y a largas zancadas, a paso decidido, con ese gesto de desordenada libertad en su cabello cuando el reproductor la vuelve a sorprender. Walk sonaba, invitándola a caminar, a dar unos pasos, dándole aliento, pero eso no era suficiente; a esa sorpresiva interpretación de lo que podría ser un apoyo del destino se le cruzó otra curiosidad, entre puestos de feria que miraba de pasada en plena Plaza de Armas uno sobresalió, cosa extraña, artesanía cubana. Tal vez ese encuentro, ese camino, ese pensamiento, esa canción, sean señales de la vida. Quizá todo sea simple coincidencia, pero ella no cree en las coincidencias.

Soledad compartida

Nos conocimos un extraño día, porque claro está, teniéndonos a nosotros de protagonistas nada puede ser normal. Él estaba, como de costumbre, solo y pensativo; yo, por mi parte, tenía un ánimo envidiable, esa fase hiperactiva e hipercuriosa de mi ciclo emocional. Así fue, gracias a sus aires misteriosos y a mi entrometida extrovertividad, que nos conocimos.


Ambos eran personas con mucho que ocultar, mas no eran secretos. Sus respectivas sensibilidades conectaron en puntos comunes, desde sus ataques repentinos y sin motivos de nostalgia y melancolía hasta esa repulsión por la humanidad, aquella que se hace llamar humanidad, a la que ellos mismos pertenecían, por ende también recibían su propio odio. Pensamientos autodestructivos y sádicos. Morbosos.
Comenzaron a compartir sus miedos y frustraciones, sus gustos, sus intereses, sus alegrías. Compartían sus ensimismamientos, respetaban sus silencios (más bien sus tiempos) porque sabían que el otro tarde o temprano se descargaría. Entre ellos buscaban sus razones, llegando a hablar un mismo lenguaje. Esas dos personas echas monstruos por dentro, encerradas en sus mentes comenzaron a compartir su soledad.

"Qué te pasa? - Lo de siempre"


Almas oscuras, pero amigas pueden tener grandes muestras de cariño.

"Te amo, loca"
"Por ningún motivo te puedes morir, no me puedes dejar sola"




Así nos acostumbramos a hablar todas las noches, a veces por horas, quizá puras boludeces. Así nos acostumbramos a estar presente aunque estemos lejos. Con pequeños gestos. Me di cuenta que no estoy sola, que esta él, y que él comparte su soledad conmigo.




(Como agradezco que no hayas tenido peritonitis)





miércoles, 13 de febrero de 2013

Día uno

Un mensaje: aun no ha llegado.
Dos llamadas perdidas.
Una conversación: Ocho horas de viaje, medio libro, posible lluvia.
Un mensaje: El cielo es hermoso allá.
Uno de vuelta: Buenas noches.

Cómo se nota que no estás, aunque lleves solo un día fuera. Donde está mi psicólogo personal? en Reinaco -_-  (es la IX Región, no la VIII xd)

Supuestos

- ¿Volverías? - fue lo primero que dijo luego de levantar la mirada del pasto con que jugaba bajo su cuerpo, mirándola, como ya extrañándola.
- No lo sé... quizás. - ambos guardaron silencio - volveré, a menos que haga una vida allá, una vida que obligue a quedarme. Volveré.- Su rostro se volvió a iluminar y a retomar el color de sus mejillas mientras ella continuaba.- Tengo mucho que hacer aquí- y miró el gran edificio que tenían en frente- sabes? me gustaría vivir aquí.- Él la miró extrañado mientras ella estaba concentradísima en los últimos pisos del edificio.
- Sí. Imagina venir acá todas las tardes, andar en bici, sentarse a leer, pasear al perro. Imagina vivir acá los atardeceres mientras lees un libro fabuloso y el viento te sopla en la cara.
- Cierto, no lo había pensado así, pero parece agradable.
- Siempre he pensado vivir acá mi joven adultez; cerca de todo, en medio de un pulmón en Santiago.
- Eso quiere decir que volverás- la miró esperanzado. Ella rió.
- Sí, volveré.

(así es como muere la imaginación)

Ella: Hermosa creación. Qué sería de nosotros sin ella Él: No lo sé, me es difícil imaginarlo, pues para imaginarlo debo crear una situación con esa condiciones así que aun habría imaginación.Ella: (risas) Suena lógico. Imaginar no tener imaginación, resulta imposible!Él: Yeap! pero aún así me pregunto qué sería de nosotros...Ella: Quedémonos solo con la pregunta y esperemos que no suceda.ÉL: Hagamos que no suceda.Ella: Y si no depende de nosotros? ... y si viene un monstruo gigante y nos lava el cerebro quitándonos la imaginación con su rasho laser?ÉL: Pues, pequeña bailarina: le doy la bienvenida a la resistencia del monstruo que vuela sobre nosotros y nos dispara  con su rasho laser...Ella: La raja! siempre pensé que sería parte de la resistencia. Muere monstruo, pium! pium!Él: Eso! ahora recarga.Ella: Cuchuc (sonido)Él: Nunca te aparezcas sin la carga completa. Aprendes rápido! turun (sonido de logro desbloqueado).... Él: Esto no es un juego, ¿te imaginas si fallamos contra ese monstruo que nos lavan el cerebro y nos quitan la imaginación?Ella: Ese es el tema, lo es, porque nosotros ganaremos, somos más y mas fuertes. Disfrutemos el caminoÉl: En espíritu y en mente.Ella: Por supuesto, y eso, justamente eso, nos hará vencedores.Él: Pero no llegamos aquí por confiarnos sino por inspirar confianza por nuestros hechos.Ella: No digo que nos confiemos, digo que seamos nosotros y disfrutemos de nuestra lucha por retener nuestra imaginación y lograremos ganarle al monstruo.Él: Pues entonces en marcha. La gloria pide su sacrificio y aquí está nuestro sudor. Que nuestras espaldas sostengan a la humanidad y el brillo de la idea se reflejen en nuestros ojos y con ese fulgor quemar a los que nos nos lo quieren apagar.Ella: No, perdonémoslos, no saben lo que hacen solo perdieron su imaginación, no fueron tan fuertes para dar la batalla.
Él: Me acorde de algo... y esto es perfecto.; creo que esto termina de crear el averno de mi universo.Ella: Qué cosa?Él: Esto, un mundo donde no hay imaginación y todo lo dicho: el asalto.Ella: El arrebato... Crecer es ese monstruo de rasho laser, a mi parecer.Él: Crecer? por qué?Ella: Muchos adultos pierden su imaginación y se vuelven unos amargados, pierden ese niño, el niño que perdió ante el monstruo gigante de las responsabilidades, la rutina y el deber.Él: Quizás...crecer sea el factor de mas bajas. Solo que usualmente eso es más un sacrificio de ellos a su niño.Ella: Un sacrificio innecesario.Él: Pero aun así ellos sacrifican a su propio niño a los altares de este ser pues creen que eso les dará algo de "madurez" como suelen llamarlo.Ella: La madurez es una fantasía, es para frutas y verduras, la imaginación y la vitalidad te da madurez cuando la asumes como parte fundamental de la vida. No quiero crecer...Él: Crecerás...pero no en esa dirección pues necesitas alimentar a ese niño y hacerlo fuerteElla: Yo no puedo vivir sin ese niño, no solo porque considero que esa forma de crecer es abandonar la vida sino porque no soportaría tal decadencia, mi mente desesperada terminaría amenazando mi salud física hasta recuperarlo o morir.Él: Por eso tenemos que tener a ese niño fuerte para que no te abandone cuando seas tú quien no pueda más, él es tu apoyo, sé fuerte y mira adelante, necesito esos ojos que miren el cielo para saber que esta lucha hará que ese sol nos ilumine orgulloso....
Ella: Me gustó que comprendieras la batalla y no fueras como el común de todos que cree que estoy loca o hablo tonteras, me agrada encontrar personas con imaginación, me agrado encontrarte o que aparecieras o lo que haya pasado.Él: Bueno pequeña, me agrada que sucedan cosas así, y me agrada ser parte de esos sucesos. Gracias por estar aquí.