viernes, 26 de octubre de 2012

XCIII- Diferencia

Encontré por fin el origen de esa incómoda sensación. Te amo.
Antes de ti no quise. Fue comodidad, complicidad, amistad, juegos, pudieron ser una de tantas o todas estas cosas, quizá cariño, pero no quise. Antes de ti, hubo un amor infantil, el descubrimiento de lo que soy, lo que podía sentir y lo que podía dar. Descubrí como se puede entrar en el juego. Antes de ti fui impulso y deseo, fui cien por ciento riesgo pues yo nunca aposté nada y siempre fui a ganadora. Entre él y tú no volví a apostar, echaba mis cartas sin tener en juego prenda alguna. Antes de ti y después de él jugué sin inocencia pero a la vez de la forma más infantil. Antes de ti no quise. Antes de ti no amé. Antes de ti era una niña.
Esa es la diferencia. Antes de mi, antes de hoy, eras tú. Hombre y niño; juego, error, madurez. Antes de mi sentiste. Antes de mi quisiste.
Mi pasado está allí, presente tal y como fue, frío y distante. De él no hay rastro alguno, no existe ni un ínfimo riesgo. La diferencia está ahí.

miércoles, 24 de octubre de 2012

XCII - A su modo

Él daría todo por ella.
Y ella lo amo.
A su modo, del único que podía
Del único que conocía
Del que más le acomodaba
Porque nadie le enseño.
Con él aprendió.
Él da todo por ella.
Y ella le regalo lo que pudo
Lo que quiso 
Todo lo que tenía
Sus defectos, sus letras
Sus mañas, sus dibujos
sus miedos, sus caprichos
sus libertades, su orgullo
Él dio todo por ella.
Y ella dio todo por el
Él la amo 
Y ella lo amo 
A su manera,
La única que conocía
La única sincera
Y la mejor que pudo.

Escrito XCI

Y entre tanto y tanto
Me enrede entre tus manos
Y como no hacerlo
Si me apropie de ellas
Mientras saboreaba tus labios

Con sonrisas entre los dedos
Y caricias entre besos
Desaparecí esa noche 
entre tus brazos

Y si no vuelvo de ese sublime instante
Si hacemos perpetuo ese segundo 
En el que no hay nada
Ni pasado ni futuro

Somos dos
Tu y yo 
Uno solo 

En una noche eterna
Con la gotas de lluvia 
Golpeando en tu ventana
Y las nubes tormentosas
Escurriendo del cielo

Que panorama mas perfecto
Para estas almas oscuras
Que son ellas mismas ante la otra

Entregadas en silencio
Con risas y música
Los latidos una dulce melodía 
Sus respiraciones armonizando
Ese paso tan claro y tan propio

Somos nosotros
Todo lo que somos
En un segundo y para siempre 
Del otro.







XC - Respiro

El mundo está tan lleno de oscuridad. A diario me encuentro con problemas, discusiones, intentos por mantener el orden, el respeto, la tolerancia. Hay momentos (casi todos) en que me canso de ese mundo, de ese vivir, de esta sociedad sin solución, que me quita la esperanza.
Pero tengo un respiro. Hay un pequeño instante que me saca del mundo, que parece infinito aunque sean segundos, es como si fuera una abducción, un sueño de mil años en tan sólo minutos. Ese momento, ese escape, es contigo. Cuando te veo, cuando te pienso, cuando te siento. El solo hecho de que estés en mi vida me devuelve la esperanza, y me deja de importar el mundo, porque tengo un único mundo contigo, lleno de todo lo que quiero y todo lo que necesito, tan pero tan lleno de ti.
Gracias por ser mi motivo de alegría, mi esperanza de un futuro, mis mejores recuerdos del pasado, mi motivación y el amor más grande que he sentido y que se pueda sentir.

LXXIX- Demonios

Veo tu cuerpo herido en la orilla del camino, recostado, abandonado entre las cenizas. Un largo trecho me separo de tu destino hasta verte ahora aquí. Tu figura mal gastada destrozada por los hechos, sangrando a caudales por entre las cicatrices. Reconozco la oscuridad de tus formas y las tinieblas de tu mente. No sabes cuanto te creo, como entiendo a tu sombría alma. Solo un fantasma podría reconocer a otro. Monstruos escondidos en figuras cordiales. Te entiendo- te digo. No me conoces- me respondes. Ni tú a mi - le dijo ese demonio interno, ese que busca esconderse, desaparecer en el pasado y que porque ambos lo tenemos nos hace entendernos más de lo que pudiésemos creer. Es ese mismo demonio el que me grita que ya no está y gracias a él te grito que tú eres otro.
Ya no somos esos esprectos pero pagamos por lo que fuimos, nos destrozamos por lo que queremos ser. No te derrumbes muchacho de ojos tristes; oscura, transparente, oculta mirada, misteriosa. No me engañas, confió en tu bondad porque creo en tu maldad; porque ambos fuimos, somos y seremos almas de muertos que luchan por vivir gracias a otros.

domingo, 21 de octubre de 2012

Asdasadas

No puede el sufrimiento del pasado y un futuro feliz recaer en la misma persona que habita latentemente tu presente. Lo sabes. Y el día en que lo aceptes este letargo terminará.
Detesto las promesas, los "siempre" y los "nunca", las ilusiones y esperanzas, y ese gran amor que obliga a odiar. Detesto los rencores. Y por sobretodo la incertidumbre interna de no saber que pasa en tus entrañas.
Y ahora, desesperada, escapar en un amigo completamente desconocido. Es más fácil hablar con un extraño. No tienes nada que ocultar, que demostrar, que aparentar. No importa el juicio que tenga o vaya a tener de ti y, lo más importante, no puedes herir.