Este no es un amor cualquiera, esta no es una amistad cualquiera, no es una complicidad cualquiera.
Es un tema filosófico, quizá ideológico, casi espiritual, o muy probablemente espiritual. Es cuestión de letras. Es algo empecinado a quedarse. Cuando en la más ínfima expresión tratando de ser arte calzan dos mundos para complementarse. Cuando los pensamientos se cruzan para dar una idea conjunta y completamente entendible con el solo hecho de una exclamación y palabras al azar que emergen con el entusiasmo de saber que eres entendido sin decir nada. Eso no es un amor cualquiera, eso no es una amistad cualquiera.
Esas son personas enfermas y perdidas, o enfermamente perdidas, que buscan respuestas a preguntas no hechas, no dichas. Personas que hurguetean en la caja de Pandora sin querer encontrar nada.
Son locos, son raros, son excéntricos. Son entes tras máscaras de sociedad.
Son ellos, entre ellos y para ellos. Son amores, son amigos, son confidentes, con cómplices.
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
Escrito XLIX (otro perdido como borrador)
Has creído construir rascacielos sobre sedimentos firmes cuando han sido tierra y agua. Has visto crecer el cielo y tu escalera hacia él sin darte cuenta que te lleva al infierno. Tus castillos los has construido de arena mojada y cuando el sol ilumine realmente verás como se deshace de a poco y cada grano se hará una culpa, o sin más piedad vendrá una gran ola que alcance tu lejano proyecto y lo derribe de golpe y veas cómo tanto esfuerzo se vino a bajo por no mirar de verdad donde estabas parado.
Perdido y encontrado por ahí...
En mi ventana se concilian el pasado y el presente
una taza de café me tomo en la cocina
mientras allá afuera la noche se hace día
los pajaritos adornan la mañana
Salgo de nuevo a las calles
hay multitudes y lágrimas
En casa una mujer inquieta espera
sin rojo y sin morado.
Una taza de café
me tomo en la cocina
no temo a la noche
tampoco al día
Al atardecer los pajarillos preparan su batalla
para temprano adornar la mañana
una taza de café me tomo en la cocina
mientras allá afuera la noche se hace día
los pajaritos adornan la mañana
Salgo de nuevo a las calles
hay multitudes y lágrimas
En casa una mujer inquieta espera
sin rojo y sin morado.
Una taza de café
me tomo en la cocina
no temo a la noche
tampoco al día
Al atardecer los pajarillos preparan su batalla
para temprano adornar la mañana
Recuérdalo
A veces, más vale aferrarse a unos brazos y gritar ayuda. Puede que te estrechen con el calor de un socorro que no podrían darte sin haberlo pedido. A veces, aunque sea difícil, necesitas compañía, necesitas pedirla, y dejar de encerrarte. Puede que así, y sólo así, te des cuenta que sí tienes personas contigo. Que cuentas con un abrazo, con una risa, con una mano. Es complejo. Hay miradas que disimulan decepción con cansancio ya tan acostumbradas a esconderse, y de esta forma ¿quién podrá ver tu destrucción?.
Mientras no noten la obviedad de una lágrima, de una frase directa, de heridas en tu piel; no notarán que estás en plena vía de perderte en ti mismo, de llegar a ese profundo abismo del que no podrás salir.
A veces, es necesario confiar en alguien.
A veces, es necesario pedir ayuda.
A veces, no se está completamente solo.
Recuérdalo.
Mientras no noten la obviedad de una lágrima, de una frase directa, de heridas en tu piel; no notarán que estás en plena vía de perderte en ti mismo, de llegar a ese profundo abismo del que no podrás salir.
A veces, es necesario confiar en alguien.
A veces, es necesario pedir ayuda.
A veces, no se está completamente solo.
Recuérdalo.
domingo, 25 de noviembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
XCIV - En Secreto
Escondidos entre paredes de antiguos edificios, y todo a causa de un arrebato y viejas provocaciones que terminan siempre hechas realidad, me tomas de la cintura con fuerza y decisión, me elevas hasta rodear tus caderas, algo me dice que esperaste mucho tiempo por esto.Tienes una agresiva pasión que no me cansa, debe ser porque acostumbro a tener siempre yo el control. Pero los años se hacen evidentes en este momento, tus muchos años, tus tantos hijos, tu esposa, tu experiencia. Aún así tienes caricias juveniles que sueles llenar de ternura cuando apartas el deseo.
Ahora me siento tan niña, tan atrevidamente niña. Capaz de todo, incluso soportar sobre los hombros este oscuro secreto. No puedo evitar preguntar con cierto jugueteo si en algo te provoco. Si algo no esperaba era tu respuesta - "no sabes cuánto" - salió de tus labios como el agua de un ahogado, como si hubieses esperado mucho para decirlo, para actuar, con un tanto de desesperación en la boca. Incluso teniendo a quién quisieras, y a cuántas tuviste, hoy me quieres a mi, pequeña y menuda, en tu cama.
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