sábado, 30 de junio de 2012

Mi nombre es Cecilia - Capt. 1 Plan "La Bolsa" (2)

Con este discurso C-1 daba la bienvenida al grupo de nuevos integrantes de La Unión. En el patio de la ocupación en San Bernardo cincuenta personas, hombres y mujeres de todas las edades, se encontraban formadas frente a los fundadores listos para recibir sus uniformes, sus nuevas identidades y sus cargos o misiones. De esta forma uno a uno iban pasando, se les asignaba un código que correspondía a su identidad dentro de la agrupación, consistía en una letra y un número. La letra indicaba el grupo al que pertenecías siendo el nº 1 de dicha letra la voz de mando en el grupo, el número era asignado por antigüedad por ende los tres fundadores tenían por código A-1, C-1 y D-1, ellos eran los únicos "1" en Región Metropolitana, los grupos de la E a la Z se ubicaban a lo largo del país.
Además, todo nuevo integrante recibía su uniforme : oberol, zapatos y pasamontaña, que debía utilizar por obligación dentro de las bases y - si era pertinente - en las misiones. Dos de cada uno, uno para invierno y otro para verano por el grosor de la tela. Los colores de los uniformes indicaban experiencia, a pesar de que dentro de La Unión las relaciones eran más bien horizontales el código y  el uniforme ayudaban a decidir adecuadamente el personal para cada acto. Los nuevos eran identificados con verde musgo, los ya más experimentados recibían uno azul marino y los de menor número de código utilizaban uniforme negro al igual que los fundadores, estos últimos sin embargo se diferenciaban porque utilizaban una cinta roja: A-1 en el muslo izquierdo, C-1 en el brazo derecho y D-1 en la cintura.
Era una vestimenta rigurosa, más de lo que cualquiera esperaría pero todo tenía un fin: debían proteger a como diera lugar sus identidades fuera de la agrupación, por esta razón no existían nombres y cubrían sus rostros y cuerpos para no mostrar nada que pudiera dejarlos en evidencia. Nada sería suficiente para cuidar sus identidades, sus familias y sus vidas que diariamente arriesgaban, no solo de agentes externos sino también de los mismo miembros y compañeros, sin ser muestra esto de desconfianza sino de máxima seguridad. En caso de que algún miembro fuera capturado y forzado a contribuir no tendría información valiosa sobre otros miembros más que un código y un color y aunque estaba más que probada su resistencia a la tortura y confidencialidad evitarían como fuera cualquier tipo de filtración para cuidar las misiones y sobre todo las vidas paralelas de cada integrante. Por esto, antes del ingreso oficial, todo futuro miembro era investigado desde sus antepasados hasta lo que desayunó en la mañana mas cuando su ingreso era efectivo los informes son archivados y olvidados y con ello toda su vida fuera de los cuarteles.

En sus comienzos La Unión era solo un rumor, la gente hablaba de jóvenes organizando la resistencia sin que hubiese muestra alguna de la existencia de ellos, hasta que en agosto del 2017 comenzaron una serie de atentados a los grupos de poder, a la censura de información y al monopolio de la economía sin adjudicación de ningún grupo, sin heridos y que posteriormente se sabía de regalías anónimas a los sectores más vulnerables. Así, poco a poco esta supuesta organización se convirtió en la esperanza de muchos y fue bautizada por las masas como La Unión, porque representaba lo que muchos deseaban hacer y no se atrevían, la unión de todos los sueños e ideales de una sociedad aplastada pero con el coraje de levantarse. Eso es hoy públicamente La Unión, y sin que se sepa lleva ocho años funcionando.

domingo, 3 de junio de 2012

Escrito LXXIX

Por qué ahogarse en tormentas de sombras creadas por los miedos más ocultos de tus deseos con el único fin de impedirte soñar en que todo sale tal y cual esperas; si en estos días, desde hace siglos y por muchos años más, lo único realmente gratis, incontrolable e innegable, será el don de idear, idealizar. Por qué arrebatarse uno mismo esa esperanza con la que te levantas a diario y llenarla de vacíos u jamases tan o más inexistentes que la posibilidad de que ese sueño se cumpla. Buscamos la felicidad, pero hacemos hasta lo más absurdo con tal de arrebatárnosla, aun si esta durara una fracción de segundo.