jueves, 21 de agosto de 2014
martes, 19 de agosto de 2014
Baraja.-
Es un juego relativamente fácil. Lo difícil es apostar. Tienes un par de posibilidades en las manos, según las reglas del juego la vida te reparte a penas tres naipes, en base a ello planeas, barajas expectativas probables e improbables, desde las más afortunadas a las más realistas, finalmente esta la primera decisión: huir o arriesgar; esto puede ser lo más complejo. En tus adentros discutir con otro tú, sin sonrisas, sin desmedros, das una oportunidad al tiempo. Y ahí quedas, apostandolo todo a que el tiempo se digne a armarte una jugada. Pago por ver- dices tras cada acontecimiento que te ayude, te ilumine. El jugador optimista suele quedarse, el más audaz es capaz hasta de apostarlo todo por el error del otro, porque la fuerza del destino este de su lado y lo acompañe en esto su dharma; los más temerosos se van antes de entregar lo poco que tienen al azar.
Después de todo lo vivimos día a día, en cada decisión, en cada plan, en cada espera por una carta en la mesa que nos haga apostar o abandonar. Es el juego de vivir.Quizá por eso me gusta tanto el poker
domingo, 10 de agosto de 2014
Escrito I ciclo II
Hace días espero el momento en que los segundos se detengan.
En que este dolor de infarto cece o me mate de una vez.
Hace unos cuantos tiempos busco una esperanza.
Hace días que me desvanezco tan rápido como una idea y tan lento como se arruga mi piel.
Pierdo consciencia del tiempo y busco refugio en el espejo que miro cada mañana buscando alguna respuesta, como si las ojeras frente a mi me explicaran lo que circula en el abismo de mis sueños cada noche. La inercia ya no basta y como tantas veces busco esa razón que nunca encuentro, me detengo por ese sonido repetitivo y se va... pierdo el entretejido, pierdo las mijagas de lo que podía ser.
Espero.
Espero.
Espero.
Cuánto puede esperar la impaciente.
Un sentido, un lugar, una razón, una idea.
lunes, 4 de agosto de 2014
Invitación
En Gaza hacen un alto al fuego, mientras EEUU manda municiones, y tú aún crees que los buenos son los más... ¿Te imaginas nos encontramos en Asia? subiendo los montes, en un templo budista... Tienes algo que me invita a creer. No te digo nada. Veamos qué tan amigos podemos ser. No eres un imbécil como crees... y dímelo a mi, que sé de imbéciles. Entre tanto miedo tu sonrisa parece funcionar. Vamos, anímate, tu haces el almuerzo y yo el postre, total nos gusta cocinar.
¿Y si lo digo y ya? Cuánto puede costar. Cuánto miedo, cuánta inseguridad... quizá algún día... solo por probar ¿Cuánto más me puedo equivocar?