Hace días espero el momento en que los segundos se detengan.
En que este dolor de infarto cece o me mate de una vez.
Hace unos cuantos tiempos busco una esperanza.
Hace días que me desvanezco tan rápido como una idea y tan lento como se arruga mi piel.
Pierdo consciencia del tiempo y busco refugio en el espejo que miro cada mañana buscando alguna respuesta, como si las ojeras frente a mi me explicaran lo que circula en el abismo de mis sueños cada noche. La inercia ya no basta y como tantas veces busco esa razón que nunca encuentro, me detengo por ese sonido repetitivo y se va... pierdo el entretejido, pierdo las mijagas de lo que podía ser.
Espero.
Espero.
Espero.
Cuánto puede esperar la impaciente.
Un sentido, un lugar, una razón, una idea.
domingo, 10 de agosto de 2014
Escrito I ciclo II
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario