martes, 19 de agosto de 2014

Baraja.-

Es un juego relativamente fácil. Lo difícil es apostar. Tienes un par de posibilidades en las manos, según las reglas del juego la vida te reparte a penas tres naipes, en base a ello planeas, barajas expectativas probables e improbables, desde las más afortunadas a las más realistas, finalmente esta la primera decisión: huir o arriesgar; esto puede ser lo más complejo. En tus adentros discutir con otro tú, sin sonrisas, sin desmedros, das una oportunidad al tiempo. Y ahí quedas, apostandolo todo a que el tiempo se digne a armarte una jugada. Pago por ver- dices tras cada acontecimiento que te ayude, te ilumine. El jugador optimista suele quedarse, el más audaz es capaz hasta de apostarlo todo por el error del otro, porque la fuerza del destino este de su lado y lo acompañe en esto su dharma; los más temerosos se van antes de entregar lo poco que tienen al azar.
Después de todo lo vivimos día a día, en cada decisión, en cada plan, en cada espera por una carta en la mesa que nos haga apostar o abandonar. Es el juego de vivir.Quizá por eso me gusta tanto el poker

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