martes, 24 de septiembre de 2013

Recolectando mensajitos

Esta vez, a diferencia de todas las demás,a penas leí el papelito increíblemente arrugado en la tapa del corrector, rompí a llorar. Te preguntarás por qué, y seguramente preguntarás más de lo que pueda aguantar, como siempre, y para evitar contestarte en persona te lo escribiré.
A veces, un simple gesto te llena el alma y cambia todo tu día, te hace ver las cosas con un poco más de color. Otras veces, aunque casi siempre de manera simultanea, demuestra cuánto le importas a la otra persona, y te juro - sí, te juro, yo misma que nunca prometo - que nunca me había sentido tan valorada o valiosa, no sé, para alguien. Esa emotividad es en parte motivo de mi llanto, mi descontrolado llanto. La parte de tristeza que hay en esas lágrimas tiene justamente que ver con mi anterior declaración; no siempre quien más te atiende es quien tú quieres y eso te causa una profunda decepción.
Gracias por darle luz a mis días. Supongo que llegado un día esa decepción no existirá. Espero no te pierdas en los tantos caminos de la vida, y si así sucediera nos encontramos en París.





Para no olvidarlo:
"Para cada error, un recomienzo. Para cada descubierta, una sabiduría. Para cada fin, una nueva vida"  - trapearte.blospot.com- 
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domingo, 22 de septiembre de 2013

Escrito CLXXX

Despertaba un día de sus sueños, recostada en su cama sintió como el ave de su pecho la levantaba buscando salir volando de su piel. Sus ojos se abrieron en medio de fotos colgantes, una cantidad incalculable de imágenes la rodeaban al final de un hilo casi invisible. Vio casi toda su vida, desde sus primeros gestos hasta la última fotografía que había sacado. Cada experiencia tenía tras de sí un breve texto que su pecho las llevo a leer, saliendo de su cama en pijama veía cómo el reflejo de sus momentos más preciados la guiaban hacia una puerta que ella desconocía. 
Oculta en la blancura abrió la mítica puerta saliendo a una pradera de verdes pastos, el cielo azulado no tenía ni una nube a su haber. Salió de la habitación dando tímidos pasos sobre el césped y con cada uno de ellos la tierra se erguía bajo sus pies levantando montaña tras de sí. Sus pasos crearon a su alrededor cerros llenos de flora en los que se vio perdida, caminando entre los árboles veía formarse hacía futuro una senda pedregosa. El viento no dejó que se sintiera perdida, le rodeo la cintura, la giró hasta llegar al mismo punto en el que estaba luego tomó de su mano y bailó con ella dirigiendo su camino al andar. 
Su danza freno de golpe al cruzarse un río que mojó sus pies hasta llevarla a la entrada de una cabaña. 
La anticuada madera la recibía con un cartel de bienvenida en la puerta, misma puerta que el viento abrió invitándola a pasar. Era un solo cuarto, sin nada en él, nada a parte de globos multicolores que se aglutinaban en el breve espacio - REVIÉNTAME!- decía uno, el más grande de todos, y de un abrazo la pobre burbuja artificial perdió su forma y dejó caer papeles multicolores. Entre el confeti desplegado en el suelo un papel blanco resaltaba - No dejaré que pierdas la magia- decía. Bajo tanto papel se dejaba ver una manilla, una compuerta que como único camino tenía una oscura escalera. Paso a paso descendió, mientras a los pies de la escalera veía prenderse una luz con cada uno de ellos. Llegando al final vio un cuarto lleno de velas encendidas, y una sonrisa junto a un cuadro de una pradera, y escuchaba una frase que decía algo que aún no logro comprender. De su pecho el ave salió revoloteando, por fin en libertad, hasta deshacerse en cantos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Escrito CLXXIX

Quejidos. Múltiples quejidos tras los barrotes de los que me libraste. Las mujeres paseantes de blanco con escapularios en las manos abandonadas por una nueva y más remota prisión. La desolación.
En el mundo tras la espalda tus palabras amortiguaron la caía al otro lado de las montañas. Dada por loca, arrebatada de toda iluminación. Ojalá valorara cómo se debe el calor de tu compañía. La fidelidad de perro a una amistad perdida y rumoreada.
¿Cuánto dolor puede aguantar la artista chilena?. Su mirada pedida en la entrega de lo que le queda de alma. Y él, ahí, acompañándola en su perdición, entendiendo su frágil mundo lleno de desdén y controversia. Cuánto pudo haber sido. Cuánto pude ser.
Ser el Vicente de esta Teresa. Esa llama perdida entre las brazas de la amistad que la sustenta. El infinito consuelo, el infinito interés. La tolerancia fundada en tantos te quiero. Un gesto sin despedida, un gesto eterno.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

"Nadie te querrá como yo" - Análisis

"Nadie te querrá como yo" y de cierta forma tienen razón. Cada emoción y demostración de ella resulta única e innerente a cada persona, pero sobre el sentido real de la frase - más bien la intención - nos logramos convencer de ello. Al menos quienes tienen -tenemos- un autoestima, digamos, promedio, cuando nos sentimos queridos creemos fielmente en dicha frase: nadie, pero absolutamente nadie, podrá querernos tanto o mejor - según el ideal de cada quien, supongo que como en todo no existe una forma correcta- que quien nos lo dice o nos lo hace sentir en dicho momento.
La propia inseguridad o falta de amor propio nos lleva a encerrarnos en una realidad virtual llegando incluso a prohibirnos vivir nuevas etapas, conocer otras personas, probar y hasta salir de ciertos vicios del mundo moderno o circulos viciosos. Nadie podrá quererte como yo, pero quizá encuentres quien te quiera más o de un modo en que te sientas más cómod@.
Podríamos encontrar que ni siquiera era el quién, el cuánto o el cómo, sino el qué lo que te amarra a alguien. El solo hecho de recibir cariño y atención frente a la idea de prescindir de él podría aterrar a alguien emocionalmente inestable, convirtiendo la soltería en una automática, destructiva, eterna e irremediable soledad, porque aunque ni yo misma lo crea hay quienes no soportan unos meses sin cariño aunque sepan que el camino lógico de cualquier especie es encontrar algún compañero aunque resulte temporal.
La sensibilidad del hombre es un misterio. A veces desearía, por muchos aspectos, haber nacido perro.