domingo, 22 de enero de 2012

Escrito LXIV - A los 18

Cinco años esperó ella para que su profesor se decidiera a seguirle el juego. Con un mail acordaron juntarse en la estación El Parrón, el le dijo "vamos a hacer una locura, ¿te parece?" y la llevó en su moto a donde ella mucho tiempo deseó. No hubieron promesas ni mentiras, solo dos personas queriéndose en secreto. Cuando me contó me di cuenta que 34 años no son nada y que algunas historias, a pesar del tiempo, tienen finales felices






Para Santiago en 100 palabras - Gracias amiga, por la más linda historia de amor.

viernes, 20 de enero de 2012

Escrito LXIII - A mi criterio

Aquí está, a la vista de todos
esta mujer de rasgos tímidos
y apariencia inocente.
Aquí ves, en un solo gesto
la mujer que no esperas,
la de piernas firmes
y brazos fuertes,
la de espalda erguida,
voz altiva y vista al frente.

Una sin miedos ni tapujos.
Enjuiciada por muchos,
criticada por no ser la fina,
la educada, la sumisa.
Por llevar masas en un discurso,
por sembrar ideas y dudas
y elevar mentes.

Aquí ves a una mujer
apuntada por prejuicios.
Que ha amado en libertad,
a enamorado
y no se ha enamorado.

En ocasiones se ha dejado tentar
por esas niñas de bien:
las obedientes hijas,
las correctas novias,
las indulgentes mujeres.

Pero se mira al espejo
y ve sus piernas firmes,
sus brazos fuertes
y su espalda erguida
y no necesita más aprobación
que la de ella misma.

Esa mujer luchadora
que ama salir a las calles
y enfrentar toda lágrima
con su suave voz
llena de verdades y aguijones.

Tan fácil de odiar
y tan complicada de amar.
Porque nació siendo viento
y desde siempre recibió golpes

Porque bajo el deseo de todos,
escuchaba los de su madre
que tanto quiso que fuera como debiese,
ocupara delicados vestidos,
asumiera su rol,
llorara por banalidades
fuera lo correcto.

Pero ella nació siendo viento
para ser luego una mujer de piernas firmes
brazos fuertes, espalda erguida,
voz altiva y vista al frente.
Tan fuerte como ningún hombre quisiera que fuera
y tan orgullosa de ser lo que es.

Escrito LXII (creo)

La verdad puede doler y acostumbro decirla. Sin eufemismos, de forma impulsiva, quizá en broma, pero la digo. Cuando tocan un nervio sensible en ti sea como sea el comentario y sea cual sea la persona el rechazo es inmediato, te pones alerta, tu sentido animal te deja a la defensiva.
Y ahora, como unas cuantas veces me vuelvo a cuestionar qué tan bueno sea, entre verdades un dejo de maldad se asoma, no sé qué tan mala, no sé que tan sana, pero entre crudas verdades, fríos comentarios y bromas crueles toco la sensibilidad de quienes no debería y muchos no entienden que una niña pequeña, menuda y de rasgos tan inocentes pueda ser tan aguda. Las apariencias engañan y soy un claro ejemplo.

domingo, 15 de enero de 2012

Siete meses después - Para Santiago en cien palabras-

Se respiraba en el ambiente una mezcla de emociones. El orgullo, la tristeza, frustración y esperanza se proyectaban en cada abrazo. Ese día estuvo lleno de recuerdos. Entre lagrimas asomaba en nuestras memorias aquellas frías noches en vela, esos días de hambre, de sopa y tallarines con salsa, esas tardes de discusiones y acuerdos, reuniones, asambleas, votaciones, proyectos, panfletos y lienzos. Ellos, con sus rígidas caras no lograban entender nuestras emociones. Para ellos era simplemente un "al fin" mientras que nosotras no aceptábamos el fin de este proceso. Ellos con sus rostros victoriosos y nosotras con la certeza de que  este no era el final, era solo una pausa. Sus alargados años y privilegios no les permitían reconocer nuestro dolor más allá de sus propias alegrías.
Ellos después de siete meses recibían de vuelta un liceo, nosotras después de siete meses entregábamos nuestro hogar. Y nos fuimos con nuestros sacos de dormir, nuestras frazadas, nuestras ropas y utensilios, pero por sobre todo nos fuimos con sueños y esperanza, con fortaleza, con aprendizaje y convicciones, con más triunfos que derrotas; y dejamos un establecimiento con más colores, más cariño, más familiaridad, muchas, con un año escolar anulado, y lleno, pero lleno de historias.




                                                                        Movilizaciones Estudiantil Ciudadana 2011











202 palabras.. okey, este es el cuento original, el que envíe tendrá 102 palabras menos.

martes, 10 de enero de 2012

Escrito - ya no me acuerdo cuántos llevo-

Tengo un par de manos para acariciarte
Veinte miradas que enseñarte
Diez sonrisas que regalarte
Millones de palabras que ofrecerte
Infinitas ideas que mostrarte
Doscientas historias que contarte
Incontables sueños en que incluirte
y cual de todos más falso que el anterior.

Soltar todo y largarse

Desde el momento en que volvió a pisar el ardiente asfalto de la ciudad se dio cuenta que nunca debió haber tomado ese bus de regreso. Las familias abrazadas como cuando un hijo, hermano, amigo, vuelve de una guerra. Pancartas y globos de alegría, de bienvenida y esa enorme sensación de que jamás debiste volver.
Sus permisos seguían vigentes, tenía al menos tres semanas más y tardó solo unos segundos en decidirse, y unos días en darse cuenta que solo necesitaba esa decisión.
Ese día nadie preguntaría por ella, sabían que, como de costumbre, saldría esa tarde y volvería esa noche, tenía cinco horas para alejarse lo que más pudiera. Salió de su casa con el desplante de siempre, se despidió como cada jueves, con amor y lejanía, llevaba su mochila, con su cuaderno, su lápiz, su goma y sus minas de carboncillo, su porta documentos, C.I, pase... el permiso para salir del país, unos cuantos billetes y la seguridad de que no la buscarían en al menos dos días - los que se necesitan para establecer una presunta desgracia- si es que la pretendían buscar.
Tomó de entre el jardín el saco de dormir que tenía escondido y se largó. Por prevención debía cambiar un poco, su cabello nunca había sido tan negro y dejaba por completo al descubierto sus hombros, sus ojos dejaron el característico color anís y ahora eran de un marrón intenso. Ahora estaba en un incomodo asiento, escuchando la música que la tranquilizaba más que nada, suaves acordes que desaparecerían cuando la batería del aparato colapsara. A eso de las 6.30 comenzó a sonar el celular, sabía muy bien por qué lo hacía: seguramente se encontraría con un "vendrás?" que no tendría una respuesta, ya no lo necesitaría más, hasta ahora solo lo necesitaba para saber la hora, pero donde iba no quería ni necesitaba relojes ni calendarios. En la primera parada se deshizo de él, lo desarmó y boto parte por parte, al igual que su pase. De a poco se apartaría de su antigua vida.
El viaje era extenso y peligroso, pero no le preocupó, Cuando vio su mochila casi vacía pensaba en cómo hubiese actuado antes, todo le hubiese sido necesario, ropa, comida, abrigo; ahora solo tomó un saco de dormir y un pantalón térmico, los inviernos eran fríos y no necesitaría más que eso. Antes, se hubiese llevado consigo media ciudad para sobrevivir, hoy se daba cuenta que no necesitaba nada más que de ella misma, porque no pretendía sobrevivir, ella se iba para vivir.

Por alguna razón nunca extrañó a nadie, se había acostumbrado a vivir sola, para ella misma, con muchas personas, pero sola. El volver le quitó las culpas que tenía en el alma y ese día, bajo el bus, me dijo: lo mejor de que no te extrañen es no tener el deber de extrañar a nadie, ni las culpas de no haberlo hecho. Ella nació para vivir sola, hace mucho me di cuenta pero no podía creerlo, ahora lo sé.

Poco más supe de ella. Su primer destino fue Frutillar, un lugar que conoció hace mucho tiempo y que la encantó desde pequeña, allí conseguiría lo necesario para seguir de viaje. Por lo que sé su parada fue muy corta, tanto que no necesitó detenerse en Osorno. De algún modo se contactó conmigo en el paso fronterizo, me agradeció el dinero del viaje, ya era finales de enero y los que la conocían sabían que partió por su voluntad, nadie se los dijo, nada leyeron, solo lo sabían, porque aunque poco, la conocían.
Sé que no necesitó papeles, no dejó huella alguna de su paso, ni documentos, ni papeles, ni personas que la hayan visto. La Aduana no registró paso de ella, pero estoy segura que pasó. Para una sola persona, pequeña y escurridiza, en el silencio del oscuro bosque de las montañas nocturnas no le debió ser difícil pasar inadvertida.
No sé cuanto podrá vivir como pretendía, no sé siquiera si está viva, pero a veces la veo, en sueños, frente a un lago cristalino, feliz, llena de paz.
No necesitaba la música, pues las aves serían la más grande banda sonora. No necesitaba personas, siempre los árboles fueron mejor compañía. No necesitaba comodidades, nada le era más cómodo que un baño en el lago.
No sé que será de ella, pero tengo la leve sospecha de que es feliz.