jueves, 31 de enero de 2013

Resumen del día

Puente del Arzobispo. No suelo transitar por las memorias del pasado, no me gusta caminar sobre las cenizas de las huellas que tanto dejaron. Pasto, flores, alergia. Una última gran decepción. Conversaciones. Risas. Suena Fito en mi mente de vuelta a casa, por curiosidad o casualidad. Traías un vestido y una flor ~

Resumen del día: diez mil y una flor.

miércoles, 30 de enero de 2013

Antítesis

Veo que se me viene el tiempo encima
que ya no me queda tiempo en casa
que pronto me iré lejos

Que los amigos ya no son amigos
y entre ellos los que quedan también se van;
que los extraños te prestan más consejo y oído.

Que los profesores aprenden de sus alumnos
 y los alumnos, si es que no se apagan por completo
cada vez tienen más luz.

Que la cama no se reduce al sueño,
y el amor está casi por entero prostituido.
En unión y en familia cada quien es un mundo.

Que nuestro tiempo se agota
y pronto no sabré qué es hogar.
Todo es nuevo y viejo en un instante.

Que no sé si estoy por completo vacía o desbordada.
Que me es imposible ordenar tu desorden,
y yo seré yos hasta el último día.

Que en poco todo cambiará.
El tiempo se me viene encima
y ya no me queda mucho en casa.




martes, 29 de enero de 2013

De carrera (Por accidente)

El día estaba como todo día de verano, soleado, con un calor abrumador, ni los insectos tenían ánimos para su día a día, ni las hormigas querían salir en busca de alimento. El día era exhausto por la naturaleza del verano. En el crepúsculo del sol su persistente cuerpo se negaba a darse por vencido frente a su mente, y decidieron entre todas salir, dentro de ese destartalado cuerpo, a despejarse. Alistada, en marcha con el viento en contra y el atardecer a un costado emprendía un camino de unos pocos kilómetros, a paso firme miraba el horizontes mientras el cabello rojizo se le escabullía de su moño. Iba libre, sola, como ella era; por un momento el resto de los deportistas de verano desapareció.
A medio camino de su primer descanso, en una pause de la brisa su mirada bajó y se vio acompañada de la coincidente música. Su rostro se llenaba de melancolía y sus ojos se ponían vidriosos mientras su mente se desbordaba de preguntas. Pero ese lapsus duró solo un instante, hasta el momento clave de esa cálida tarde en donde se ve de golpe con lo que pudo ser una vergonzosa colisión. Por suerte ambos opusieron sus manos, ella levantó la vista y el la volvió a su frente. Él muchacho tenía, al parecer, su mirada perdida en el atardecer. Ambos se miraron. Él tenía una mirada sonriente y una sonrisa despreocupada; ella, por su parte miraba dudosa con una sonrisa cordial. Solo después de un "disculpa" al unísono parecieron volver del trance. Sus amigos siguieron su camino sin él. Ella no tenía a quien esperar. Rieron con naturalidad, como burlándose de si mismos por su distracción y torpeza, mas sin decirse una palabra.
Por unos segundos ella abandonó lo que tanto le perturbaba, y parecía, en ese gesto, esa sonrisa sincera, agradecerle al dulce muchacho de cabellos pardos y profundos ojos negros haberle quitado ese peso, darle esa breve distracción. Él, satisfecho de prestarle al fin atención a algo, en este caso alguien, en vez de que su mente vagara sin sentido, la miró con sutileza de pies a cabeza, sin nunca abandonar su sonrisa, mientras ella pensaba en lo pertinente que debió ser utilizar ropa interior.
Para terminar la escena, ambos siguieron su camino, cada uno en su correspondiente -contrario- sentido, solo que a unos pasos él se voltea, ahora trotando de espaldas, y le vocifera - un gusto, soy Daniel- riendo, y vuelve a su ruta. La muchacha a la suya también, volteando nuevamente, ahora con una dulce sonrisa interrumpiendo su melancólica mirada -gracias por el respiro, Daniel- dice entre dientes, riendo y negando suavemente con la cabeza.
Es curioso como a veces una historia termina con un saludo, o tal vez, esta también comenzó con uno.

viernes, 25 de enero de 2013

Yo quería (incompleto)

Desde un comienzo me dispuse a hacer lo que fuera necesario por hacerte feliz. Desde que me di cuenta que eras especial, luego, desde que acepté que sólo a ti te amaba. Haría lo que fuese, desde dejarte para siempre hasta convertirme en tu todo por lo que me quedara de vida.
Mi intención era devolverte la sonrisa que te había borrado y darle algo de luz a esa melancólica mirada. Estuve ahí para ser tu amor, tu cómplice, tu amiga, tu musa. Pretendí ser tu apoyo, tu refugio. Cuando sintiera frío, miedo, pena o soledad. Quise estar para ti en todos los aspectos, compartir sueños, esperanzas y futuro. Tus rabias, dudas y frustraciones.
Yo quería estar contigo, y estar para ti, siempre y para siempre, y tú... Tú no me.dejaste.

sábado, 19 de enero de 2013

Cuento de insomnio

- Hubiera deseado que estuvieras conectado para así compartir contigo ese pequeño instinto asesino, y así sentirme menos psicópata o al menos compartir esa psicosis contigo. No creo que pueda existir persona en el mundo que entienda lo más oscuro de mi más que tú, y aún así seguir presente hasta en ausencias; que quiera hasta esa parte retorcida de mi ser. Debe ser que ambos tenemos esa parte que entendemos pocos, algo casi controlable.
Algo me dice que este micro cuento te gustará. Te amo.- 

En la oscuridad de la noche, mientras todos dormían, sus ojos estaban clavados en la ventana y esa luna imponente la vigilaba tras ella. Se levantó de la cama y con un hipnotismo perturbante se vistió y preparó cada detalle con la tranquilidad y paciencia de quién está convencido de sus actos. Caminó por las solitarias calles hasta dar con su paradero. Con la mirada perdida y el cuerpo casi rígido, era una caricatura escalofriante. Su pelo negro ondulaba al viento, sus ojos claros resplandecían con la luz nocturnal.
Llegó a esa casa sin saber cómo, en un estado de práctica inconsciencia. Trepó la reja, le resultó fácil, a penas perceptible, no sabemos si por su atlético estado físico o por su extraño estado mental. Abrió las chapas y con el sigilo de una rata se escabulló hasta la habitación. Entre el desorden de su cuarto y la tenue luz exterior se podía reconocer el bulto en la cama desecha. Su figura trastornada observó por un rato el quieto estadío de quién se encontraba sobre las sábanas. Lo miró con desdé; luego con una psicótica manía hasta que sus ojos se abrieron pausadamente, encontrándose con la risa más maléfica que haya visto nunca. Un rostro completamente maniático le veía y posaba su dedo índice en su boca en señal de silencio. Viéndola, con la sorpresa de tenerla en frente, instintivamente echó su cuerpo hacia atrás emitiendo a penas un quejido. Acto seguido, las manos tormentosas empuñaban un cuchillo que introdujo directamente en el pecho de su asustada víctima, luego en sus costillas, perforando sus pulmones. Y la sombría figura siempre con la siniestra sonrisa en el rosto. 
Su pobre víctima sobre la cama ensangrentada, el color carmesí de su sangre se tornaba negro ante la oscuridad. Mientras a un costado de la cama le seguían observando, ahora a su cuerpo sin vida. Al cabo de unos minutos el espectáculo terminó y la figura asesina se retiró con la paz que buscaba. Con su muerte habían terminado todos sus tormentos. Volvió a su casa y a su cama, con las manos manchadas de sangre, y al fin acabó su insomnio.

Me convertiste en lo que soy. Un monstruo lleno de odio y dolor.

Mi mente está aparte, tanto que no he tenido tiempo ni para sentirme destruida

martes, 15 de enero de 2013

Extraños sabores

A veces una buena y apartada conversación te puede mantener distraido de todo lo que te acontece. A ella sumale el humedo pasto bajo tus gluteos, los sabores extraños, el casi imperceptible sonido de las aves bajo el manto estruendoso del transantiago, los perros merodeando alrededor. Unas cuantas risas, otros tantos descargos. Libros, peliculas, obras, vida, gente, proyectos... lo de siempre, lo que no le quita lo reconfortante.
Por unos minutos no importó la hora. Estaba entretenida en lo que era una burbuja de la ciudad entre los árboles; una burbuja entre todo lo que tenía que hacer y todo lo que pasa.
Si no existiera el añochecer creo que seguiríamos ahí sentados, hablando de todo y de nada.
- "No quiero ver la hora!!... Qué hora es?"
Risas, carcajada.
Un descanso
Por un momento el tuvo su bunker, y yo, un tanto de olvido.

lunes, 14 de enero de 2013

Ideas cruzadas

Hubo un tiempo en que creí en los finales felices, en el que escribía riendo y no llorando, en el que pospuse todos mis sueños por vivir nuestros sueños.
"No pienses tanto". Creo que debería leer menos, también.
Hoy, de todo eso, conservo lo que será mi tortura, mi karma, el resto de mis días.

Está bien, respetada yo, esta vez definitivamente aprendí, y no les volveré a fallar a ninguna de nosotras.
Intactos y ansiados quedan mi 2014, mi nuevo comienzo, mi viaje a Cuba. La despedida final de todo lo que fue Chile y la yo que algún día surgió en él.

Se puede empezar de nuevo, tan falsamente de nuevo como antaño. Un helado, comencemos en el emporio de las rosas con un helado.

lunes, 7 de enero de 2013

De pronto

De pronto no era el mismo trayecto, si la misma dirección pero en diferentes senderos. De pronto se percató de que iban en paralelo y uno más tarde que el otro.
De pronto sus tiempos no eran los mismos, las letras cambiaron su forma, la intención no era la de siempre.
De pronto se dió cuenta que estaban lejanamente juntos, viviendo ahora un tiempo futuro, sufriendo por piedras que no estarán en el único camino de un más tarde.
De pronto se dió cuenta de que existe una inquietante soledad.
De pronto asumió que no era el momento, se vio sola, resignadamente sola entre dos.
De pronto volvió a ser una.