martes, 15 de enero de 2013

Extraños sabores

A veces una buena y apartada conversación te puede mantener distraido de todo lo que te acontece. A ella sumale el humedo pasto bajo tus gluteos, los sabores extraños, el casi imperceptible sonido de las aves bajo el manto estruendoso del transantiago, los perros merodeando alrededor. Unas cuantas risas, otros tantos descargos. Libros, peliculas, obras, vida, gente, proyectos... lo de siempre, lo que no le quita lo reconfortante.
Por unos minutos no importó la hora. Estaba entretenida en lo que era una burbuja de la ciudad entre los árboles; una burbuja entre todo lo que tenía que hacer y todo lo que pasa.
Si no existiera el añochecer creo que seguiríamos ahí sentados, hablando de todo y de nada.
- "No quiero ver la hora!!... Qué hora es?"
Risas, carcajada.
Un descanso
Por un momento el tuvo su bunker, y yo, un tanto de olvido.

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