Perdoname el llorar en el calor de tu abrazo, es que nunca me sentí tan segura, ni siquiera entre paredes. Tu cuerpo fue mi mejor guarida, y de momento mi único escondite.
Un espíritu curioso urgetió en el fondo de mi sonrisa hasta encontrar el llanto, ese que tanto buscaba una fuga. ¿Por qué te ofreces a sostenerme? ¿por qué buscas encontrarme?. Se te hace tarde y hay una cuenta regresiva imparable que nos recuerda que no existe futuro.
Recordaré tu mirada en los sollozos que imploren tus brazos. La persistencia en el daño; el riesgo, el impulso, el te quiero creciente e innegable. La busqueda de mi y tu confiada exposición.
Y te declaro día a día que te quiero, "yo siento que te quiero, no de ese querer que va antes del amar, no, ese no, te quiero como un viaje a Paris".
jueves, 25 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
Escrito CLXXVII (un vistazo al mañana)
Quizá toda nueva propuesta sea amenazante mientras el poder militar lo concentren unos cuantos riquillos, esa elitte de la que tanto hablamos unos pocos y todo el mundo se queja, la aristocracia criolla. Mientras el padre de familia, la mamá jefa de hogar y el joven que quiere cambiar el mundo no se empodere, sin miedo alguno. Mientras ellos tengan sus tanques y fusiles y nosotros tengamos que elegir entre huir o luchar.
Ellos se sientan sobre nuestras bases, ¿cuándo les moveremos el piso?.
Si las cifras nos respaldan ¿cuántos indignados tendremos que ponernos en el campo de batalla?.
Un líquido frío corre por mi espalda mientras digo presente. Y me encomiendo, asumo y decido. De la que viene no me salvo, ni huyo.
Ellos se sientan sobre nuestras bases, ¿cuándo les moveremos el piso?.
Si las cifras nos respaldan ¿cuántos indignados tendremos que ponernos en el campo de batalla?.
Un líquido frío corre por mi espalda mientras digo presente. Y me encomiendo, asumo y decido. De la que viene no me salvo, ni huyo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)