lunes, 8 de julio de 2013

Escrito CLXXVII (un vistazo al mañana)

Quizá toda nueva propuesta sea amenazante mientras el poder militar lo concentren unos cuantos riquillos, esa elitte de la que tanto hablamos unos pocos y todo el mundo se queja, la aristocracia criolla. Mientras el padre de familia, la mamá jefa de hogar y el joven que quiere cambiar el mundo no se empodere, sin miedo alguno. Mientras ellos tengan sus tanques y fusiles y nosotros tengamos que elegir entre huir o luchar.
Ellos se sientan sobre nuestras bases, ¿cuándo les moveremos el piso?.
Si las cifras nos respaldan ¿cuántos indignados tendremos que ponernos en el campo de batalla?.
Un líquido frío corre por mi espalda mientras digo presente. Y me encomiendo, asumo y decido. De la que viene no me salvo, ni huyo.

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