jueves, 25 de julio de 2013

Escrito CLXXVIII

Perdoname el llorar en el calor de tu abrazo, es que nunca me sentí tan segura, ni siquiera entre paredes. Tu cuerpo fue mi mejor guarida, y de momento mi único escondite.
Un espíritu curioso urgetió en el fondo de mi sonrisa hasta encontrar el llanto, ese que tanto buscaba una fuga. ¿Por qué te ofreces a sostenerme? ¿por qué buscas encontrarme?. Se te hace tarde y hay una cuenta regresiva imparable que nos recuerda que no existe futuro.
Recordaré tu mirada en los sollozos que imploren tus brazos. La persistencia en el daño; el riesgo, el impulso, el te quiero creciente e innegable. La busqueda de mi y tu confiada exposición.
Y te declaro día a día que te quiero, "yo siento que te quiero, no de ese querer que va antes  del amar, no, ese no, te quiero como un viaje a Paris".

No hay comentarios:

Publicar un comentario