Perdoname el llorar en el calor de tu abrazo, es que nunca me sentí tan segura, ni siquiera entre paredes. Tu cuerpo fue mi mejor guarida, y de momento mi único escondite.
Un espíritu curioso urgetió en el fondo de mi sonrisa hasta encontrar el llanto, ese que tanto buscaba una fuga. ¿Por qué te ofreces a sostenerme? ¿por qué buscas encontrarme?. Se te hace tarde y hay una cuenta regresiva imparable que nos recuerda que no existe futuro.
Recordaré tu mirada en los sollozos que imploren tus brazos. La persistencia en el daño; el riesgo, el impulso, el te quiero creciente e innegable. La busqueda de mi y tu confiada exposición.
Y te declaro día a día que te quiero, "yo siento que te quiero, no de ese querer que va antes del amar, no, ese no, te quiero como un viaje a Paris".
No hay comentarios:
Publicar un comentario