jueves, 3 de marzo de 2011

Escrito XIII - 2º Parte

Soledad... de alguna manera siempre la he sentido dentro de mi, pero las manos extendidas estan ahí, esperando para atravezar el infierno... mi infierno... pero aunque las sujete y atraviese ese sombrio e insierto campo minado, una parte de mi no quiere sujetar esas manos y aunque las agradece, las suelta y me regresa a tierra y de su negro abrigo saca y me regala el infierno... uno más para mi colección... esa gran colección que me atormenta por no haber atravezado sus caminos y deforma mi ser a su extraño capricho... solo me queda esta máscara, que ante la soledad desaparece pero con esos amigos reaparece de forma radiante, ocultando mi forma retorcida y permitiendome extender la mano cn tranquilidad y asi ayudar a atravezar un infierno... el de ellos y asi no permitir que su hermosa forma se ensucie...

Por Felipe.

Escrito XIII

La vida se me va en cada respiro. Las personas pasan por un lento camino sin piedad mientras los espectadores te miran risueños. Y uno muere en cada respiro. Mientras en tu vida todos pasan sin dejar huella, y tu memoria olvida a todos quienes no has querido, y en tus días de respiro has muerto sin querer a nadie peor aún, estas muriendo sin ser querido. Todos te miran sonrientes y te ofrecen sus manos engañosas, te acercas, las tomas y te dejan caer por el acantilado de la realidad. Y en nadie confías, en nadie te desahogas, ningún hombro en el cual llorar. Todas risas falsas, todas palabras mentirosas, todas personas engañosas y nadie se atreve a decir la verdad, nadie se atreve a decirte “hoy estoy, mañana no”, “hoy te veo, mañana no te recordare”. Todos mienten, todos mentimos. Solo el día de mi muerte veré quien no y solo ese día me arrepentiré de no haber confiado en ellos.