En mi ventana se concilian el pasado y el presente
una taza de café me tomo en la cocina
mientras allá afuera la noche se hace día
los pajaritos adornan la mañana
Salgo de nuevo a las calles
hay multitudes y lágrimas
En casa una mujer inquieta espera
sin rojo y sin morado.
Una taza de café
me tomo en la cocina
no temo a la noche
tampoco al día
Al atardecer los pajarillos preparan su batalla
para temprano adornar la mañana
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