Ya no somos esos esprectos pero pagamos por lo que fuimos, nos destrozamos por lo que queremos ser. No te derrumbes muchacho de ojos tristes; oscura, transparente, oculta mirada, misteriosa. No me engañas, confió en tu bondad porque creo en tu maldad; porque ambos fuimos, somos y seremos almas de muertos que luchan por vivir gracias a otros.
miércoles, 24 de octubre de 2012
LXXIX- Demonios
Veo tu cuerpo herido en la orilla del camino, recostado, abandonado entre las cenizas. Un largo trecho me separo de tu destino hasta verte ahora aquí. Tu figura mal gastada destrozada por los hechos, sangrando a caudales por entre las cicatrices. Reconozco la oscuridad de tus formas y las tinieblas de tu mente. No sabes cuanto te creo, como entiendo a tu sombría alma. Solo un fantasma podría reconocer a otro. Monstruos escondidos en figuras cordiales. Te entiendo- te digo. No me conoces- me respondes. Ni tú a mi - le dijo ese demonio interno, ese que busca esconderse, desaparecer en el pasado y que porque ambos lo tenemos nos hace entendernos más de lo que pudiésemos creer. Es ese mismo demonio el que me grita que ya no está y gracias a él te grito que tú eres otro.
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