viernes, 26 de octubre de 2012

XCIII- Diferencia

Encontré por fin el origen de esa incómoda sensación. Te amo.
Antes de ti no quise. Fue comodidad, complicidad, amistad, juegos, pudieron ser una de tantas o todas estas cosas, quizá cariño, pero no quise. Antes de ti, hubo un amor infantil, el descubrimiento de lo que soy, lo que podía sentir y lo que podía dar. Descubrí como se puede entrar en el juego. Antes de ti fui impulso y deseo, fui cien por ciento riesgo pues yo nunca aposté nada y siempre fui a ganadora. Entre él y tú no volví a apostar, echaba mis cartas sin tener en juego prenda alguna. Antes de ti y después de él jugué sin inocencia pero a la vez de la forma más infantil. Antes de ti no quise. Antes de ti no amé. Antes de ti era una niña.
Esa es la diferencia. Antes de mi, antes de hoy, eras tú. Hombre y niño; juego, error, madurez. Antes de mi sentiste. Antes de mi quisiste.
Mi pasado está allí, presente tal y como fue, frío y distante. De él no hay rastro alguno, no existe ni un ínfimo riesgo. La diferencia está ahí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario