El último testimonio de un joven viejo
Mi cuerpo está cansado, siento que comencé a vivir muy pronto; que me encuentro jubilado del afecto. Los golpes ya no son golpes y no hay herida alguna que no esté cerrada.
Siento el peso de los años que no he vivido, de los amores incompletos que han quedado en el camino. Y a pesar de todo pareciera que recién empiezo, que el futuro podría sonreírme mirándome a los ojos. Pero la figura que hallo en el espejo carente de colágeno, con las noches en vela clavadas en sus ojos, me dice que queda poco, mucho por pasar mas tan poco antes de morir.
Espero llegue el momento de mi muerte serena y renazca tan joven e inocente, con la ingenuidad del adolescente que en algún momento el pasado me arrebató.
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