Mientras tanto la lectura solo provocaba confusión y un sin sentido. En su mente vagaba una sola idea : ¿por qué?. Quizá ella también cayó en la ingenuidad, o tal vez nadie más que él podría entender a simple vista sus porqués. ¿Tan desapercibido pasó, o era ella quién se negaba a creer en algo que era obvio? ¿lo era?. La sonrisa que se dibujó en su rostro en un comienzo fue arrebatada por el desconcierto, hasta que el adiós fue claro y a él se sumaron sus ojos humedecidos mientras la falsa coincidencia hacía sonar la misma dulce y melancólica guitarra que sonó esa noche de lluvia; y se seguía preguntando por qué.
Unos versos sonaban en su memoria. La negación quizá fue quién le impedía rememorar su procedencia, esa que tanto admiraba, mas pasada la impresión Una Carta De Amor fue evidente junto al respetado apellido del argentino.
Gracias a ti, mi ingenuo amigo, por tanto cariño. Sé que no estoy sola, que estás aquí, te diré cuando me quiera ir...
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