- ¿Y qué pasó?
- Pasó lo que pasa siempre: la cerveza se acaba, el cigarro se consume, la lluvia cesa, la hierba se quema, el café se enfría...
Pasó que en su ausencia él estaba ausente y en su presencia era emocionalmente un fantasma. Pasó que en su vida no fuí si quiera un nombre, pasó que dejé de esperar... y de la peor de las maneras: sabiendo que no va a llegar.
Pasó que rompieron la visión que tenía de mi, me enseñaron a no castigarme, culparme, a que podrían quererme sin odiarme y valorarme incluso más de lo que yo lo hago.
Pasó que aprendí a vivir sin él, sin la idea que tenía de él, que de un tiempo a esta parte él mismo me enseñó a superarlo.
Pasó que las palabras contraciden las acciones, y que estas últimas hablan por si solas.
Pasó que cada quién siguió su mundo y está bien en él. Y si algún día quiere saber de mi, hablarme o lo que sea, sabe donde encontrarme, aunque siempre lo supo y nunca buscó. El no tener una razón para quedarse es la mejor razón para irse; yo me fui sabiendo que no me iba a detener, así fue. Y esta vez no volví a buscarlo.
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