La conmoción resulta indescifrable y ni los propios tonos del mundo logran captar cada momento, ni los acordes de los instrumentos, ni la voz del autor.
Tiemblan los edificios en el instante en que los pies rozan el asfalto. Tiembla el viento cuando se encuentra con tu cuerpo. Tiembla el mundo entero, y tú sin miedo, y esa es la propia razón, no hay miedo.
Afronta las pisadas que das, una a una. No hay errores, no hay frenos. Es como empezar cada vez de cero.
No importa el camino, lo que hay, lo que falta o lo que queda. No importa si hay problemas, no importa si no hay solución, tienes la oportunidad de abrir los ojos en cada parpadeo, de ver una luz en cada esquina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario