martes, 1 de noviembre de 2011

Escrito XXXVI

Hoy estuve en el paraíso. Camine por donde parecía no tener final, frente a mi, al costado derecho el sol anunciaba su retiro y en mi mente y a viva voz sonaba "Al final de este viaje", una postal preciosa. Rodeaba el verde pasto, palmeras y flores marcaban la senda, al fondo una laguna con una bella cascada y en ella pececitos de colores adornaban las aguas. Si, era el paraíso. En mi soledad un paraíso incompleto. Fue inevitable caminar entre los arboles, feliz de la dicha de sentir un lugar tan ideal, tan propio, tan libre, y sentir tu mano estrechando la mía, aunque no estuvieras ahí y pensé "sentirá en este momento mi mano tomando la suya", quién sabe si en algún lugar muy lejos de mi pensó en tenerme a su lado tal como lo quise yo en ese momento. Sentir luego su abrazo firme y tierno al rededor de mi cuello mientras veía de la casita de madera caer el agua de la cascada, su mentón en mi hombro un suave beso en la mejilla. A lo lejos se oía mi nombre, pensé que eras tú, hasta que noté un tono agudo y severo, mi hermano me llamaba, pasé mucho tiempo soñando. Se terminó la fantasía, el paraíso tiene su final.

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