No he querido adivinar tus emociones, para variar tengo ese frío miedo al error que me recorre el cuerpo, por eso nunca escribiré asumiendote.
Ese día, tenía la gran esperanza de verte, añoraba tenerte cerca y así fue por suerte, allí me di cuenta lo que cuesta saludar como un amigo a quien ha sido mucho más que eso, pero con las horas el tiempo se nos hizo cómplice y nos favoreció con la noche. Allí después de pequeños vicios que tímido tomaste como si fueras un niño entrando en un mundo nuevo nos recostamos a ver el cielo, las estrellas otra vez nos observaban... constelaciones...
- Si no me equivoco ese Aries, es pequeña, casi ni se nota, solo se ven tres estrellas en forma de L con una más brillante que las otras...
- Igual es imperceptible, bien piola - dijiste completando lo que iba a decir - Verdad que eres Aries Gabriela! - dijiste recordándolo, o más bien haciendo como que lo habías olvidado.
- Si, soy Aries - conteste con una sonrisa
- Sabes... - dijiste de improviso - un día vi la compatibilidad de Aries y Cancer porque...
- Si sé, eres Cancer
- Bueno y ...
- Eres demasiado llorón y yo no lo soporto - conteste riéndome
- Exacto - dijiste con una hermosa sonrisa
Allí me recosté en tu pecho y disfrutamos del cielo nocturno, hablamos de futuro, de atrevimientos, de rebeldía y sentí como siempre ese orgullo en tus ojos al verme tan soñadora, son esos momentos en que pienso que no estoy tan mal.
- Claudio... te extrañé tanto - salió de mi como un ahogado que por fin encontraba aire, y solo pude acercarme y darte un beso.
Hacía frío, el viento soplaba y nos empujaba dentro de la casa, pero cuánto nos costó llegar a la puerta. Una estrella fugaz, un deseo. Cariños y besos infinitos. Siempre recordaré la fuerza y suavidad con que me tomabas de la cintura. La desesperación de tenerte cerca, de que el momento no acabara, de que no tuvieras que irte nuevamente. Creo que el mareo me dio la fuerza para decírtelo
- Te Amo... más de lo que crees y más de lo que yo quisiera...
- No creí que mi deseo se cumpliera tan rápido...
Esa noche fue maravillosa, como todas las que han sido contigo. Dormir a tu lado, entre tus caricias y obligados a estar tan juntos como queríamos. Espero pasar tantos días así como la vida nos haga posible y como soñamos una noche, y esa noche, en un departamento frente al parque Forestal, con vista a la cordillera, pasar la noche en vela y tú, recostado en mi regazo comienzas a quedarte dormido mientras vemos el amanecer.
J.
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