jueves, 8 de diciembre de 2011

Mi nombre es Cecilia - Escrito IL part. 5

Dos horas de golpes (al menos fueron solo golpes) sentía una molestia en las costillas derechas, seguramente una fractura, la nariz me sangraba, apenas podía ver con los ojos hinchados, el labio roto y el dedo indice de la mano izquierda evidentemente roto.


- Entonces, me dices la dirección de la base en Concón y nada de esto ha pasado
- No sé de qué me habla
- Dime cabra de mierda, sé quien eres, sé que hacen y sabemos de su base en Arica y Concón
- En serio que no sé de que me habla, solo quería cuidar a mi amiga
- Tu amiga, de ella no sabía, gracias por traerla
- Ella nunca había estado en estas cosas, reconozco haber participado en la marcha, que traía bombas de pintura pero no creo que merezca tanto golpe - Mi voz se hacía cada vez más débil, parecía pidiendo piedad.


Y así solo después de dos horas me derivaron a un calabozo. Me creyeron, haber aguantado tantos golpes sin decir nada, ninguna jovencita de mi edad lo haría a menos que en realidad no supiera de qué le estaban hablando. Tras los barrotes me preguntaba ¿Cuándo... cómo fue que llegamos a esto? Sentada en el suelo con las rodillas al pecho y firmemente abrazadas recordaba esos días en que todo comenzaba a estallar, era apenas simpatizante, una menor de edad sin derecho a voto (aunque por las circunstancias actuales tampoco lo tenía) pero con una voz muy fuerte, nunca representé nada ni tuve cargo, solo una simple estudiante, simpatizante, participativa y entre un alboroto social tremendo, estudiantes, trabajadores, deudores, todos se alzaban contra lo injustamente establecido. Esos días de hace ya cinco años en donde todo parecía motivador y creías en un futuro mejor, parecía que de milagro, en todo el mundo, los poderes fácticos cederían y por fin haríamos justicia en un mundo falto de ella, pero no fue así. Tras meses en constantes movilizaciones, no solo en Chile sino que en EE.UU, Brasil, Perú, Puerto Rico, México, las nacidas en Grecia, España, Italia, Inglaterra y Francia por la crisis económica europea y muchas nacientes en otros países; ese invierno estalló, dos días posteriores al paro general, donde se paralizó increíblemente todo: no había transporte público, el sistema de salud atendió solo los casos de urgencia, ninguna universidad ni colegio abrió, los bancos tampoco y así Chile entero estuvo en blanco por un día, el actual presidente apareció por sorpresa en cadena nacional con un claro mensaje
"Considerando la situación actual del país me he visto en el obligación, junto con mi gabinete, de extender el plazo de vigencia de nuestro gobierno. La situación es crítica y el país necesita estabilidad para seguir en vías de desarrollo, por ende las elecciones no se realizarán hasta nuevo aviso y declaro estado de sitio para todas las localidades de nuestro amado país. Tranquilos chilenos y chilenas, recobraremos la calma de hace unos años y volverán a transitar tranquilos por las calles, hacia sus escuelas y trabajos y Chile volverá a ser lo que era antes, sin grupos extremistas violentando nuestras vidas." 
Y así hace cuatro años vivimos bajo una dictadura disfrazada de "protección a la democracia".


- Tamara - Interrumpe un policía de aspecto conocido. Levanté la vista sin dejar mi postura.- Te dejarán ir, te creyeron- una noticia alentadora susurraba junto a los barrotes y se fue.
Más tarde otro policía abre la celda - Estas libre - es todo lo que dice mientras me conduce a la salida, a metros de la puerta sale la oficial de fríos ojos negros - Ni una sola palabra- dice y se retira a las penumbras de una oficina.


Por fin un pie fuera de esa horrenda comisaría. Nos detuvieron cerca de las dos de la tarde ya eran las  ocho de la noche. Miro a ambos lados de la acera, en la esquina un auto conocido: era él.

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