viernes, 24 de febrero de 2012

Mi nombre es Cecilia - Capt. 1 Plan "La Bolsa"

-. 18 de Diciembre del 2020 .-

Chile lleva aproximadamente diez años con movilizaciones, los años han recrudecido el actuar de las fuerzas públicas y, al contrario de lo que se creía, el del común de los ciudadanos. Cada día desde el 2011 se fue ennegreciendo más el futuro del país y del mundo. La desconformidad frente a las injusticias se volvió intolerable.
Situándonos en esta extensa y delgada franja de tierra recordamos los inicios, el pasado: el país sufrió desde el fin de la dictadura manifestaciones y movilizaciones esporádicas y de corta duración, así pasaron 20 años hasta el 2011. Este año se agudizaron las consignas, los estudiantes plantearon un discurso antes visto pero con mayor fuerza, pusieron en el tapete no solo la necesidad de igualdad en la educación sino que dieron la fuerza social al habitante conforme y callado y llamaron a alzar la voz. Las demandas por la reconstrucción post- terremoto del 2010 tomaron un importante lugar en cada aniversario y cada invierno. Localidades tranquilas explotaron en disconformidad a comienzos del 2012. Aysen, una región geográficamente aislada exigía con paz un trato digno y soluciones a su aislamiento a estas alturas social, poco a poco la situación dejó su burocracia y personas de pueblo, caracterizadas por su amabilidad,, dejaron sus hogares para colapsar las calles, marchar, cerrar caminos, prender barricadas, el gobierno desplegó toda la fuerza policial posible y rápidamente conforme se agravaba la situación comenzó a movilizar las fuerzas militares. A esto se sumaron las ciudades de Calama, Punta Arenas, Dichato e Isla de Pascua quienes en apoyo y por demandas locales tomaron el mismo actuar. No terminaba febrero cuando las principales ciudades de Chile parecían en constante guerra civil, se unían las luchas: etnias, estudiantes, deudores , trabajadores, obreros y pescadores, y así las noches eran peculiarmente frías para ser verano y el miedo, el fuego y la memoria llegaban a cada corazón.
Este era a grandes rasgos el clima mundial y país cuando el 2013 el gobierno de turno decidió seguir a la cabeza para establecer un orden y así no interrumpir las gestiones realizadas para detener tanto movimiento social, las fuerzas militares salieron a las calles para resguardar el orden interno y patrullaban las ciudades día y noche, con o sin disturbios. El plan para "resguardar la democracia" era claramente la represión. Así han pasado casi diez años y la violencia se ha vuelto pan de cada día, tanto que parecen normal actos que en años posteriores serían motivo para no vivir tranquilos. Pero este pueblo a logrado aprender de su pasado y su miedo se ha vuelto coraje, un coraje lleno de astucia.

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