miércoles, 22 de febrero de 2012

Escrito LXIX

Pide un deseo que hoy todo será posible.
Los fuegos cruzan desde el fin del mundo
y puede no existir un mañana.
Pide un deseo, hoy ya no importa el pasado.
El fuego avanza desde el sur de mis entrañas
y las desgracias corrompen la más grande inocencia
y habitan cada rincón cotidiano.
Pide un deseo, hoy lo cumplo,
que ya se están cansando,
los inconscientes despiertan y salen de sus tumbas,
se levantan para, probablemente, caer pronto en ellas.
Pide un deseo, hoy haré realidad todo lo que soñaste,
hoy diré todo lo que quieras escuchar.
Pide un deseo, que hoy me despido.
Caen nubes oscuras sobre nuestros cielos
y brotan lágrimas de los corazones
de los inocentes e incrédulos llenos de miedo,
mientras con coraje los ya erguidos
llenan de fuego el camino de los perdidos
para guiarlos en la oscuridad hacia un futuro.
Pide un deseo, hoy se hará realidad,
mientras los heridos son rodeados de comezón y amenazas,
no se salvan los que llegan y se tortura a los que están.
Niños y ancianos asoman sus rostros por las ventanas
empañadas de frío y temor
de una ciudad calma vuelta oscura
entre batallas antiguas que nunca terminaron.
Arrojan las caretas entre Cinco Hermanas
en la cima de Cerro Castillo
ya pocos siguen creyendo
mientras las nubes avanzan.
Se veía venir esta tempestad
desde la punta de la pirámide
y desde la base del mundo
se acercan de a poco las eras pasadas,
la explosión de la necesidad, de libertad, de justicia,
entre polvo, nubes y verde
nuestras calles y bosques se vuelven iracundas
y se apronta la hora de tomar fuerzas u ocultarse en lo más hondo.
Desde ya me despido y tomo mi lugar.
Pide un deseo, hoy lo cumpliré,
porque mañana podría ser tarde.



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