Una vez un muy buen amigo me contó una leyenda que no recuerdo muy bien pero era algo así... originalmente las personas eramos diferentes a la actualidad, teníamos cuatro brazos, cuatro piernas, dos cabeza y un corazón, por asuntos de evolución o qué sé yo terminamos como somos hoy en día: tenemos dos brazos, dos piernas, una cabeza y medio corazón...
Durante toda la vida esperamos encontrar la otra mitad que nos falta, "dicen que cuando encuentras al amor de tu vida el tiempo se detiene", pero ¿y si no te das cuenta? y si lo conociste y nunca se detuvo el tiempo o ibas tan rápido que no percibiste que el tiempo se detuvo. Podrás encontrar al amor de tu vida entre tantas personas, tantos países, tantos obstáculos... si esa remota posibilidad se cumple ¿lo reconocerías con solo verlos? y si necesitas más momentos de tiempo cero, donde no existe nada más y todo se detiene a tu alrededor solo por estar con aquella persona, si te pierdes en su mirada, si creas mundos completos tras ella imaginándola a tu lado en todos y cada uno de esos mundos y si solo te das cuenta que a su lado tenías cuatro brazos, cuatro piernas, dos cabezas y un corazón cuando se ha ido, cuando vuelves a ser una mitad ¿cómo recuperas al amor que se fue? ¿los que se van vuelven? ¿podrán vivir nuevamente "a tres metros sobre el cielo"?... Sino, como muchos otros, no conseguirás encontrar a esa media persona que tenga un "temperamento opuesto, estilo de vida similar y realización independiente", vivirás un amor farsante o la sincera soledad de los que no se arriesgaron a fracasar por no haber visto nunca el tiempo detenerse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario