No entiendo como hay quienes no disfrutan un día de lluvia.
Hay una agradable llovizna y bajo ella muchos paraguas ¿No aguantarán siquiera unas cuantas gotas de lluvia? usar paraguas sería renegar tu origen, mirar con desprecio el vientre materno en donde viviste antes de nacer, nadaste en un líquido más espeso, pero agua al fin y al cabo.
Frunzo el ceño, a veces las gotas te dificultan la vista, pero es solo hasta que recuerdas que no es más que agua. Miro hacia al frente con el relajo y la luz de un día nuboso. Son más luminosos, provocando una momentánea ceguera. Son más fríos. Hay un sin número de razones por la cual un día así es más activo, y no soy la única que lo dice, la psicología en que muchos creen también lo hace.
Lo único que lamento de los días lluviosos son quienes no tiene techo para disfrutarlo. Sí, como digo, techo para disfrutarlo. Si la lluvia fuera constante y mojara las pocas cosas que tienes por hogar, si bajo tus pies ya no hay tierra sino barro, creo no apreciarías, como alguien con techo, la lluvia.
A pesar de eso, caminar rumbo a mi casa, sentir ese olor a tierra mojada, el viento norte en la cara, las gotas caer desde las hojas de los árboles. Es todo un placer.
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