martes, 1 de mayo de 2012

Caos - Escrito LXXVI

Me impresiona el desastre que soy. Si, cuando creí que por fin me había aceptado llegan estas dudas, esos dedos que te acusan como si lo que hicieras fuera completamente a propósito, esas palabras que, en su modo de escritura, siempre han llegado a mi y siempre llegarán. Ahora comienzo a ser juzgada por mis tropiezos, y tengo de jueces a amigos, amores y mi propia conciencia. Ahora cuando más sola me siento, cuando he logrado apartar un poco esa coraza en busca de cariño, veo que no es lo mejor que se pueda hacer en este momento - resulta que nunca es lo mejor- y ya no por mi propia vulnerabilidad, sino por cuidar la ajena. No, en ningún momento he querido hacer daño, simplemente he querido. He querido apasionadamente, dando todo lo que he podido dentro de esta lucha interna con mis miedos, y resulta que nunca debí haberlo hecho. Es ahora cuando creo que siempre debí estar sola, y debo seguir sola. No logro nada más que dejar heridos en las trincheras con el solo hecho de querer.
Si, soy un caos, un desastre, y cuánto desearía no serlo. Ser una niña normal, que quiere normalmente, que daría todo por la persona con quien está; pero no, no soy así. Acostumbrada a estar sola, a valermelas por mi misma, a ser libre ¿quién podría querer a una mina así? ¿por qué querrías a una mina así? ni idea.
Ver cuantas personas han quedado en el camino, cuántas buenas personas. Y ahora eso se ve tan maximizado en solo una.
No, él no, a él no lo toques. Es demasiado bueno para ti. Tiene un alma y unos sentimientos tan puros, que solo logras ennegrecerlos. Déjalo en paz antes que sea demasiado tarde. No te merece y lo sabes. 
Lo sé. Resulto ser una nube negra en el presente de todo el que me conoce. Resulto ser un caos.
Por qué mierda ! por qué! Correría y me escondería en un pozo hasta ordenar mis ideas, mis emociones, hasta hallarle una solución a este desastre que soy. Lo necesito, necesito verme a mi misma y ordenarme, necesito putearme, gritar y llorar de rabia por todo lo que he provocado, porque ya no aguanto más manos temblorosas ni ojos cristalinos, porque no quiero más ilusiones en mi vida de parte de nadie. 
Desaparecer un tiempo, solo eso, desaparecer. Que te olviden y olvidarte. No quiero nada ni a nadie, no sé querer, ya no quiero querer. Maldito dilema del erizo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario