Ya no había tiempo... ni espacio. Todo llegaba a su fin y el adiós se aprontaba. Pero siempre habrá una sorpresa a la vuelta de la esquina. Una sonrisa, un gesto, un mínimo acto de valentía y las posibilidades se encienden.
Tus manos en mis manos, y tu mirada en la mía. "No quiero soñar mil veces las mismas cosas..."
y busco mi cuerda a tierra, mi regreso a la realidad. Hace tanto descubrí que no vale la pena pisar entre nubes, que los castillos de arena se derrumban al primer oleaje. Y quiero ir de a poco. De a poco con mis ilusiones porque no tienen más fundamento que un beso, y un beso hoy puede ser nada.
Pero siempre he creído en las causas perdidas, y cuánto vale sentirse viva de nuevo.
Puede que esto no sea nada, pero en tres días lo he tenido todo sin tener nada.
Entregada al presente, no podría ser una situación mejor, ni más perfecta. Es la duda, dar un paso por día sin saber cuál será el último.
Hoy no pretendo nada, ni espero nada a cambio, solo quisiera mañana verte y, nuevamente, tomar tu mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario