sábado, 8 de noviembre de 2014

Escrito ¿?

Es cosa de detener la infección y lograr que el veneno no se esparza, que no llegue a extremos recónditos de tu cuerpo invadiendo cada célula, cual si fuera oxígeno, como lo haría la energía vital. Es un simple acto médico evitar que ese veneno que da risa tome poder de ti, hasta hacerte sonreír por ver el pardo color de unos ojos, porque hasta ese momento es inofensivo, mas cual droga, comienza a destruirte por dentro y se transforma en cáncer que te arrasa, y destruye cada parte de lo que fuiste, eres y serás. Lo siento por todos y cada uno de los pacientes. Sí, pacientes, porque esto no es cualquier cosa que se tiene así sin más, es algo que se padece con cada una de sus letras, que se apodera de ti y te hace actuar cual zombie embobado. Y lo lamentamos, en serio, porque no existe cura alguna más que el tiempo, ni tratamiento efectivo más que este. Y de todas formas no se es el mismo, pues deja marcas que no se son capaces de ocultar; marcas en la piel, en los dedos, y en la memoria, marcas de ojeras por desvelos y  arrugas de espera, marcas en el pelo que quisiste cambiar y en los defectos y acciones que dejaste y comenzaste a tener y a actuar. Es irremediable, cuando se contagia no hay vuelta atrás, y lo más terrible, lo verdaderamente terrible, es que quién contagia no padece y solo hace padecer, y por esto mismo es que los síntomas comienzan a aflorar terminando por cárcomerte el alma hasta las lágrimas.

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