jueves, 27 de septiembre de 2012

Ochenta y siete

He encontrado la llave perdida de la cajita de los secretos. Nada es completamente sano ni completamente destructivo. No puedes recuperar la corteza del árbol que tallaste por muchas huellas que se hayan ido con las olas. Las nubes se avecinan con su lluvia invernal, pero no caen gotas, es el frío el que abunda. Pienso que tal vez no valga la pena; dudar nos hace personas; quizá no vale la pena. Puede que todo sacrificio sea en vano. Después de todo no se puede recomponer un frasco roto. Si pegas, sellas, coses, ahí están las huellas de lo que alguna vez hiciste. Pienso que debi irme junto con ese verano, y desaparecer luego de ese abril, sin volver. Ahora es tarde, demasiado tarde para mi. Yo y mi cajita de secretos, con su tapa abierta, vuelve a tener candado.

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