... y todo es más claro, y más bello, porque parece estar todo en mis manos esta vez. El azar no me conduce a la desgracia sino al desafío de cambiar lo planeado. Un juego bajo nuevas condiciones. Quedarse o partir. Hoy cualquier decisión parece buena.
Y ver esos ojos claros, esos que no veo nunca pero cuando sucede tiemblo. Ya no parecen ser la maldición del pasado sino una luz de futuro. De tus ojos claros, de sus ojos claros. De encontrarlos en cualquier lugar, con tormenta o con sol.
Ver tus manos, estas manos capaces de todo. Tener la felicidad encerrada en un frasco entre esas manos. Tener la certeza de que estarás siempre donde debes estar, por muchos caminos errados que tomes en el trayecto, tu punto culmine será siempre el que está planeado.
Y ver tus ojos claros, en otros ojos claros, decirlo exacto con esa boca roja, en otra boca roja, me dice que la oportunidad está ahí y se repite una y otra vez hasta que la tomes. Hasta que tus ojos claros vean mis ojos claros, y tu boca roja toque mi boca roja, cada despertar sea con una sonrisa.
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