Le decía a las niñas de forma quejumbrosa - ¡no me quiero ir al sur! - y su mirada giró bruscamente a verla desde lo lejos, como olvidando fingir que no escuchaba, que no le importaba. De una extraña manera estaba espantado, pero volvió rápido al disimulo, quizás en algún momento le pregunte, quizá solo fue una ilusión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario